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Temor a flotar

2009/11/01
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Con la primavera ha retornado la volatilidad cambiaria con una intensidad que no se sentía desde el verano, cuando el dólar se estaba disparando, tocando en un momento S/.3.25, aunque algunos trataron de llevarlo mucho más alto. Luego de ese pico, el sol se fue fortaleciendo gradualmente y, hace algunas semanas, se aceleró la apreciación, así que el Banco Central tuvo que volver a comprar dólares en el mercado. Ahora el debate se centra en cuál debe de ser el grado de intervención. A diferencia de lo que opina el Fondo Monetario, no creemos que sea adecuado en una economía con 50% de dolarización que se deje flotar totalmente el tipo de cambio. La volatilidad que se podría generar puede ser muy atractiva para operadores en el mercado, pero causaría destrozos en las empresas y pánico en la población. No es el caso de economías más desarrolladas, donde el tipo de cambio para el ciudadano es solo un tema de conversación cuando se va de vacaciones al exterior. Por ello, el BCR debe de continuar moderando o suavizando la fluctuación, pero sin tratar de cambiar la tendencia del mercado. Desafortunadamente esto último fue lo que trató de hacer el año pasado creando control de cambios asolapado. Asimismo, el planteamiento del Fondo Monetario para restringir el libre flujo de capitales también está equivocado. El Perú requerirá durante muchos años del capital externo para desarrollarse, no podemos darnos el lujo de ahuyentarlo por consideraciones de corto plazo. En ese contexto, crear demanda interna para dólares sería lo adecuado, especialmente ante la posibilidad de que Moodys confirme la graduación del Perú al grado de inversión, aumentando con ello el interés en nuestro mercado y la presión a la fortaleza del sol. Por lo tanto, se debe reducir aranceles e incrementarles a los fondos de pensiones la autorización para invertir en el exterior –el límite actual se debería revertir y el techo externo de 30% debería pasar a ser un piso interno–. Por otro lado, a los empresarios que reclaman por el tipo de cambio, les recordaríamos que entre el año 2002 –que con un promedio anual de S/.3.52 fue el pico del dólar frente al sol– hasta el 2008 –que con S/. 2.92 fue el más bajo en 10 años– las exportaciones no tradicionales crecieron en 334%. ¿Cómo lo lograron? No fue gracias a unos esteroides cambiarios, sino al esfuerzo de aumentar productividad, cortar grasa empresarial y mejorar competitividad. Esa sana alternativa todavía tiene mucho espacio. Solo en el tema laboral hay todo por hacer, este gobierno no ha avanzado nada en la práctica, ya que lo único rescatable que puede mostrar –la ley mypes– sigue en el olvido, pues temas más mediáticos ocupan la atención de los encargados. Por tanto, en lugar de plantear controles, los funcionarios del Fondo Monetario deberían pensar como jóvenes y proponer reformas, ya que la economía peruana todavía está fuera de forma. Así que un verano indio reformista al final del mandato es lo que necesitamos para retomar el crecimiento y no el inflar el tipo de cambio.