Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
El escándalo de los 'petroaudios’ y la investigación que se viene llevando a cabo sobre el 'chuponeo’ han puesto al descubierto tanto el lamentable estado en la que se encuentra nuestro servicio de inteligencia como el absoluto desborde en las actividades de empresas informales de espionaje. El que se haya interceptado al secretario del presidente de la República y hasta al ministro de Defensa, cuyas comunicaciones uno hubiera asumido que estaban adecuadamente resguardadas, no hace sino confirmar la gravedad de la situación. Si a ese nivel están desprotegidos los funcionarios , cómo estaremos el resto de los ciudadanos. Con ello se nos presenta un aterrador cuadro de total desamparo que nos hace sentirnos desnudos, ya que no contamos con privacidad ni podemos tener secretos, pues si conversamos o chateamos, cualquiera nos puede estar escuchando o grabando. En realidad, en nuestro país actualmente no se salva nadie de ser espiado, ya que hasta el presidente ha tenido que reconocer que es muy cuidadoso en sus conversaciones por temor a ser 'chuponeado’. Sin embargo, cuando se les pide explicaciones a los responsables, la situación se torna francamente surrealista. Por una parte, el ministro del Interior nos sugiere, con lógica cantinflesca, que mejor no conversemos por teléfono porque no pueden evitar que seamos interceptados. Mientras que al jefe del servicio de inteligencia le robaron su cuaderno en el Congreso. ¿Imagínense qué cosa no harán los verdaderos espías extranjeros? Ninguna sociedad puede darse el lujo de estar totalmente desprotegida de cualquier apetito o locura externa ni de ser sorprendida por atentados terroristas. Ahora es evidente que el desmantelamiento de la red de inteligencia delictiva que manejaba Montesinos, ya sea por apresuramiento, improvisación u otro motivo, ha terminado llevándonos al otro extremo. Simplemente, ya no contamos con un servicio de inteligencia que tenga un mínimo de eficiencia y eso le deja cancha libre a los 'chuponeadores’ u otros saboteadores que pueden trabajar por igual para corruptos o subversivos. El mal nombre que le dio a las labores de inteligencia la red de corruptela alrededor de 'El Doctor’ tiene que dejarse de lado y es fundamental repotenciar el servicio de inteligencia como parte integral de cualquier estrategia para mejorar nuestra seguridad ciudadana.