Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
La entrega de Rómulo León es clave para identificar a los responsables del intento de establecer un red mafiosa en el país. Ojalá, nomás, que los 38 días que demoró en hacerlo no obedezcan a alguna negociación turbia. Mientras la justicia avanza, el gobierno debería extraer algunas conclusiones útiles para mejorar la transparencia y ética con que se conduce. Una fue reconocida ayer por el presidente Alan García, y ha sido machacada por este diario –con alguna incomprensión– durante las últimas seis semanas: está mal que un ministro vaya, solo, a conversar con un lobista, de negocios con el Estado, en la suite de un hotel. El presidente ha dicho que este “exceso de amabilidad” es “inelegante” y “extraño”. Tiene razón. Pero mejor digámoslo de un modo más directo: no tiene necesariamente que ser así, pero una suite de hotel es el escenario ideal para ofrecer y recibir una coima. ¿O no? A algunos esto no les parece importante y, ahora que León está entre rejas, claman por no hacer más olas y “pasar a otro tema, por favor”. Por supuesto que hay más temas relevantes en la agenda, como la APEC que se viene, pero, por favor, no hay que olvidar la corrupción. Otra lección es el cuidado a tener con las personas que se recibe. Que a Fortunato Canaán lo recomiende la viuda de un político que fue amigo del Apra, no basta para atenderlo. Peggy Cabral se ha portado mal con sus amigos peruanos al introducir a un 'empresario’ sin prestigio en su país. Para cosas como esa está el embajador peruano al que se le debe pedir referencias. Los partidos políticos también deben tener cuidado con la calidad de sus militantes. Por ello, tiene toda la razón Mauricio Mulder en hacer una autocrítica por la facilidad con que el Apra recibió otra vez a León. Asimismo, el financiamiento de campañas electorales –un tema recurrente en los diálogos Canaán/Alegría, específicamente sobre la de Jorge del Castillo– aún es un asunto por ser abordado con seriedad en el país. Finalmente, es inapropiada e injusta la insinuación del presidente García de que la oportunidad de la denuncia del 'petrogate’ busca deslucir APEC, cuando él debiera estar agradecido de que se destape este 'escandalete sectorial’ que más parece un 'escandalote multisectorial’.