Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Tenemos que quitarnos el sombrero por la rapidez y la determinación mostradas por la Mesa Directiva del Congreso al derogar la decisión del 2001 mediante la cual se otorgaron indebidamente montos adicionales de pensiones a ex parlamentarios, situación que fuera denunciada hace solo cinco días por Perú.21. Evidentemente, la decisión no tenía ningún sustento legal ni técnico y, como es el caso en la mayoría de temas en el Congreso, había venido siendo manejada en total secreto, lo cual era aprovechado por cada nueva Mesa Directiva que era elegida a fin de interpretarla a su conveniencia, agregando de esa manera aún más beneficiados. Como resultado de ese tipo de decisiones, tan interesadas, el presupuesto del Congreso se ha ido inflando y, ahora, es altísimo. Cada uno de nuestros 120 'padres de la patria’ nos cuesta a los peruanos casi 3 millones de soles al año. Incluso, pensándolo bien, tendría mucho sentido el pagarles para que no vayan. Estoy seguro de que la gran mayoría de ellos aceptaría si les ofreciéramos la tercera parte de ese monto con la única condición de que no se acerquen al Congreso y se queden en sus casas. De esa forma, los ciudadanos nos ahorraríamos el costo de la luz, el agua y los guardaespaldas. Evitándonos, además, el amargón y el mal rato por tanto escándalo. En todo caso, la esperanza de que estuviéramos presenciando un cambio de actitud generalizado por parte del Congreso duró muy poco. Solo veinticuatro horas luego de la decisión sobre el bono, los parlamentarios retornaron al 'otoronguismo’ usual de todos los días y le perdonaron la curul a uno de sus peores elementos. Con esa decisión, le han dicho a la ciudadanía que no tienen ninguna intención de limpiar su casa y borraron de un plumazo la buena imagen que se habían generado. Daría la impresión de que nuestros parlamentarios no se sienten cómodos haciendo lo correcto y que tienen una tendencia perversa a buscar el rechazo. De cualquier manera, nos han devuelto a fojas cero a los ciudadanos. Ahora que han retomado su actitud habitual, no tendría sentido tener una comisión investigadora de la escandalosa red de influencias en el poder que ha tejido el rector de Alas Peruanas. Sería desperdiciar dinero del contribuyente en un ejercicio que, sin duda, concluirá en otra muestra de impunidad. Lástima que nuestro entusiasmo durara como un sueño en una noche de verano.