Además:

“Soy un músico, soy un rockero, no soy nada especial”

2010/09/14

“Tocar para 40 mil personas es algo increíble. Uno puede perder la cabeza”, nos dice Vicentico, el cantante de Los Fabulosos Cadillacs, quien este sábado se presenta en la final del III Festival Claro (Jockey Club. Entradas: Teleticket). Viene con nuevo disco bajo el brazo: Solo un momento.

Compartir

“Crecer durante la dictadura argentina fue como tuvo que ser: ni difícil ni fácil. Era joven, era lo que me había tocado vivir y no tenía con qué comparar. Ahora que veo a mis hijos grandes y comparo su vida con la mía, me doy cuenta de que crecí en una época complicada. Lo que aprendí de entonces es que si uno tiene la cabeza libre, abierta, es difícil que te impongan algo. No me atemorizaba lo de afuera, estaba muy politizado, era mi modo de vida. En mi familia hubo muchos muertos y desaparecidos; mis hermanos tuvieron que salir del país. Repito, a pesar de lo duro que resultó, esa fue mi 'normalidad’”. Así se inicia nuestra conversación con Vicentico, el excelente cantante argentino, quien se hizo famoso por ser el vocalista de Los Fabulosos Cadillacs, una de las mejores bandas latinoamericanas de rock de todos los tiempos. HABLEMOS DE MÚSICA. UNA DE LAS INFLUENCIAS QUE LE RECONOZCO ES THE CLASH... The Clash me gusta porque es una banda distinta, auténtica; a veces melodiosa y muchas veces agresiva, pero dentro de esa agresividad hay mucha música, ideas potentes. Es una banda simple y, a la vez, tiene una complejidad que me atrae mucho. Me gusta mucho la voz de Strummer, quien, además, es un compositor 'distinto’. THE CLASH, COMO HIZO LOS FABULOSOS CADILLACS, ES UNA BANDA QUE TIENE COSAS QUE DECIR... Por eso es auténtica. Canciones bonitas pueden hacer muchos, pero hay que hallar un modo auténtico y diferente de transmitir emociones. De lo contrario, pasan, se pierden en la moda. ¿SIENTE QUE LA MÚSICA DE LOS FABULOSOS… ESTÁ HECHA, COMO LA DE THE CLASH, PARA BAILAR Y PENSAR? Es probable. Quizá somos distintos en los sentimientos, en lo que a uno le toca de cada canción. Personalmente, lo que más me importa es conmover a las personas. Por eso me gustan los compositores clásicos y, de ellos, sobresale Paul McCartney. ¿HAY UN 'ESTILO’ DE VIDA ROCKERO O SE HA CREADO UN ESTEREOTIPO? Uno puede decir que tiene un estilo cuando está a punto de morirse o antes, solo hay puro camino. Creo en los estilos estéticos, y no en los estilos de vida. Me parece medio psicótico decir que uno tiene un estilo y que vincule a esto con algo externo, mediático. Soy un padre de familia y no me gustaría que mis hijos crean que su padre es un descerebrado. A mí me gusta hacer canciones, tocarlas en vivo, pero eso no tiene nada que ver con usar lo que uno hace sobre el escenario como modelo de vida. Yo hago mi trabajo con mucho cariño y no tengo otro modo de vivir que hacerlo con la mayor calma posible. ¿ES UN PADRE DEDICADO, ESTRICTO? Por supuesto. Yo soy una persona normal y, por ejemplo, ir a dejar a los chicos al colegio es algo que hace cualquier persona sana. Soy un músico, un rockero, no soy nada especial. Me parecería triste que, por ser rockero, se me vea como alguien especial. Si uno es normal, la vida es normal. YO SOY UN TANTO FRÍO, PERO SÍ LE PEDIRÍA UN AUTÓGRAFO A LOU REED. ¿USTED ES FAN DE ALGUIEN? Hace pocos años estaba metido en la piscina de un hotel de Jerez de la Frontera, en España, y justo bajó Lou Reed y se metió en el agua. Yo también soy muy fanático de él, pero no pude decirle ni “hola” de los nervios que me entraron. Solo lo miré. En realidad, soy así, siento vergüenza por la “estrella” y por mí. Ahora, no sé qué haría con McCartney cerca y con la posibilidad de sacarme una foto con él (ríe). Aunque preferiría verlo cantar antes que importunarlo. ¿DE DÓNDE NACEN SUS CANCIONES? De mi mundo interno y de lo que me rodea, del amor y de la rabia, de todo. Soy bastante ordenado dentro de mi caos (ríe). Las canciones nacen del trabajo, porque las canciones están dentro de uno y hay que buscarlas, aunque parezca que se está jugando. Claro, cuando se está por sacar un disco, uno tiene predispuesta la cabeza para crear, para componer. Y eso es lo que me está pasando ahora, que acabo de terminar mi último disco, Solo un momento, donde me pasaba las mañanas componiendo y, las tardes, grabando. ¿ALGUNA VEZ DIJO: “BASTA DE MÚSICA”? Solo fugazmente. Hoy tengo 46 años, quizá a los 56 ya no tenga ganas de tocar ni de hacer giras, pero hoy sigo con ganas de tocar.