Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
La racha fatal en las carreteras, que viene cobrando muchas vidas, desde hace muchos años, es el tipo de problema que el gobierno debería priorizar. A veces, parece que este se enredara en sueños de grandeza y no atendiera asuntos con mayor relación con la calidad de vida de los peruanos más pobres, aquellos a los que el gobierno pretende priorizar en su tercer año. Es el caso de los accidentes automovilísticos, sin duda, un problema muy grave: el año pasado cobró la vida de 3,500 ciudadanos y, en lo que va del 2008, más de mil, que son, en su 'inmensa mayoría’, gente pobre. A pesar de ello, este problema no tuvo ninguna relevancia en el reciente mensaje de Fiestas Patrias del presidente Alan García. Sí la tuvo, en cambio, el número de kilómetros de carretera inaugurados. Lo que pasa es que la construcción de pistas sí tiene cintas que cortar, botellas que romper y fotos que repartir, a diferencia del trabajo de hormiga, esforzado y silencioso que implica la prevención de accidentes. Pero si esto último no se realiza con cuidado, las fotos que al final se distribuyen son las de cuerpos destrozados en medio de fierros triturados en las pistas. Lo mismo ha ocurrido con el proceso de reconstrucción del sur del país que fue devastado por el terremoto del 15 de agosto, una fecha que está por cumplir su primer aniversario y que va a a golpear muy fuerte al gobierno sencillamente porque este no hizo bien el trabajo que todos esperaban de él en una zona que está a solo entre 200 y 300 kilómetros de Lima. Antes de perderse en sueños como olimpiadas sin sentido de realismo, el presidente García y su gobierno deberían ponerse desafíos quizá más 'pequeños’ –como las muertes en las carreteras o la reconstrucción del sur– pero no por ello menos relevantes. A Fernando Belaunde le gustaba difundir las ideas del economista inglés E.F. Schumacher, quien escribió el libro 'Small is beautiful’. Traducido al español significa 'Lo pequeño es bello’, y el subtítulo es 'Economía como si la gente interesara’. El libro es magnífico. Se escribió en 1973, pero debe haber ediciones nuevas. El presidente García podría darse una vueltecita por la feria del libro este fin de semana y buscar un ejemplar. Le va a ser útil. De verdad.