Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
En la vida muchas veces es mejor “pedir perdón que pedir permiso”. Sin embargo, conociendo hasta dónde pueden llegar la Contraloría o las “comisiones investigadoras” (y de persecución) con las que se entretienen algunos congresistas, no sé si me atrevería a aplicar este consejo si trabajara en el Estado, donde todos los funcionarios intachables que conozco han tenido problemas, a pesar de haber actuado en el marco de la ley. Sorprende el presidente quien, en lugar de convencer a los mejores gerentes para trabajar en el Estado (pagándoles y tratándolos bien), o de cambiar las normas que hoy traban el gasto, hace una invocación a la filosofía de Eclesiastés: “Come, bebe y diviértete, que mañana morimos”. Cuidado con eso: por más que parezca ahora que el mundo se va a acabar, lo más probable es que la vida continúe y que mañana haya que rendir cuentas. Y ese día tal vez no esté el presidente para encargarse del contralor o del ministro.