Además:

Si no es delito, es al menos pecado

2010/07/27
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La segunda parte del testimonio del ex gerente general de Comunicore muestra la alarmante red que se ha ido construyendo a partir de la ganancia lograda en esa rápida y rentable operación que hasta ahora no se ha aclarado. Así tenemos que el Sr. Miguel Garro, quien era un funcionario de Relima hasta que se le apareció la virgen de la Municipalidad de Lima, es ahora un empresario con una larga lista de compañías, todas las cuales tienen una misma característica, y es que el está siempre asociado a alguien con influencia política. Para empezar, hizo negocios con el Sr. Belaunde Lossio, quien no solo es pariente muy cercano del burgomaestre limeño sino que, además, fue su jefe de campaña cuando fue elegido, en el 2002, a la alcaldía. Pero el mencionado Sr. Belaunde Lossio también tiene una estrecha relación con el líder del Partido Nacionalista e incluso una de las empresas, en la que fue socio con Garro, financió a la esposa de Humala al haber efectuado los jugosos pagos por los trabajos no realizados –los cuales nunca fueron aclarados, aunque en la fiscalía el caso fue convenientemente archivado– que recibió la Sra. Nadine Heredia durante los últimos años. Por otro lado, el ex gerente de Comunicore ha asociado al Sr. Garro con el hijo del secretario de la Presidencia –el Dr. Luis Nava–, en un negocio de alquiler de maquinaria pesada con el más grande contratista en la actualidad del Estado peruano. Asimismo, la lista de allegados incluye a varios congresistas. Por lo tanto, va quedando muy claro el por qué no existe interés ni apoyo en el Parlamento para investigar este caso. En realidad, solo con las tres bancadas de los personajes que hasta el momento aparecen participando ya están comprometidos casi la mitad de los legisladores. Así que ni perder el tiempo pidiendo una comisión investigadora en el Congreso. Simplemente no hay los votos para ello. Si bien el hecho de que parientes de políticos estén asociados a un personaje cuyo ex empleador lo está acusando penalmente por fraude y estafa, al apropiarse de dinero que les pertenece a todos los peruanos, no es necesariamente un delito, sí es, sin duda, un pecado por la falta de criterio demostrado en el entorno más cercano de quienes pretenden liderarnos. Incluso, uno se pregunta en cuántos otros pecados estarán involucrados.