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El sexo de los embarazados

2010/01/06
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“La sexualidad durante el embarazo se ha caracterizado por la existencia de tabúes y miedos infundados, producto de la poca información que se posee. Es tal el misterio que la rodea, que ni se habla de esto en la mayoría de las consultas con el ginecólogo”. Santiago Cedrés, sexólogo clínico de Plenus.com. MITOS: -Las contracciones durante un orgasmo causarán aborto espontáneo o un parto prematuro. -Cualquier tipo de actividad sexual durante el embarazo (especialmente el sexo oral o anal) está en contra de las creencias religiosas. -El sexo oral puede causar que el aire penetre en el útero. -El sexo puede ser perjudicial o doloroso durante el embarazo. -El coito podría lastimar al bebé. -El bebé de cierto modo “sabe” que se están teniendo relaciones sexuales. Juan escribe: “Estoy harto de estos meses de espera. Mi mujer y yo estamos sin sexo hace cinco meses, y la situación, francamente, me comienza a agotar. Siempre dijimos que eso no pasaría, pero después de los dos meses todo se paralizó, y a veces creo que saldré corriendo de la casa en busca de alguna amiga. Yo la sigo deseando; lamentablemente, ella me rechaza y me mira como si yo fuera un enfermo sexual. Le molesta hasta que me masturbe a su lado. Todo es malo, todo está prohibido”. Edad: 28 años. Esposa con siete meses de embarazo. Edad: 25 años. Pamela escribe: “Comienzo a creer que mi marido está loco. Me rechaza todo el tiempo, dice que la bebé sentirá lo que hacemos, dice que eso no está bien, dice que yo soy una ninfómana, que solo pienso en el sexo, y que con el embarazo me he vuelto peor. En ninguna parte dice que una mujer embarazada no puede tener relaciones, pero él insiste con eso. Me da cólera lo que pasa y, aunque no buscaría un amante –porque, además, no sé si alguien se atrevería a estar con una mujer de seis meses de embarazo–, a veces me provoca irme de la casa y dejarlo. Siento que soy un objeto indeseable que solo está a su lado para darle una hija, y es muy feo todo eso”. Edad: 26 años, seis meses de embarazo. El esposo tiene 32 años. Pamela y Juan escribieron a mi correo buscando ayuda. ¿Se puede y se debe tener sexo durante el embarazo? Esa es una de las interrogantes frecuentes entre las parejas embarazadas. Lamentablemente, pocas se atreven a hacer la consulta a sus médicos. Prefieren comentarlo bajito con los amigos o familiares. La mayoría guarda silencio y se resigna a vivir una pesadilla que aumenta a medida que pasan los días, como les ocurre a estos dos jóvenes, quienes ahora mismo se sienten incomprendidos, poco deseados y al borde de cualquier medida desesperada. El sexo durante el embarazo solo está prohibido en casos extremos: antecedentes o riesgo de aborto espontáneo, sangrado o cólicos, placenta previa, pérdida de líquido amniótico y casos similares. No hay razones para, en condiciones normales, cerrar la puerta al placer. Sin embargo, el temor entre hombres y mujeres aumenta a medida que la barriguita crece y se sienten las primeras pataditas. Pero, cada persona es diferente: lo que haya experimentado la señora X nada tiene que ver con Pamela o con la esposa de Juan. Hay hombres que voluntariamente deciden no tocar a su mujer por temor a dañarla, y hay otros que demandan sexo sin siquiera comprender que su pareja está en extremo sensible, y que quizás requerirá más paciencia en la estimulación y la penetración. Al mismo tiempo, hay féminas que cortan todo tipo de diálogo y, simplemente, dicen NO. Y hay otras, como Pamela, que se sienten rechazadas y abandonadas. DESCUBRIMIENTO. ¿Qué hacer? En primer lugar, es preciso conversar sobre el momento que ambos están viviendo, uno y otro experimentan cambios e incertidumbres, y ningún tema debe quedar en el aire. De acuerdo con los ginecólogos consultados, la mayoría de mujeres experimenta menos satisfacción durante el primer trimestre por las náuseas y el malestar general. Se estima, incluso, que el 54% de féminas experimenta una disminución de su líbido. Transcurrido este periodo, el apetito sexual se llega a normalizar. Es que, durante el segundo trimestre, la fatiga casi ha desaparecido. Es en ese tiempo –cuando el abdomen recién comienza a crecer– que la pareja puede aprovechar. Algunas investigaciones refieren que el incremento del flujo sanguíneo en las embarazadas aumenta su capacidad de tener orgasmos. Master y Jonhson concluyeron que, durante esta etapa, el 80% de las gestantes sintió “renovarse su sexualidad en función tanto del deseo como de la respuesta física”. Incluso, mencionan, se reportaron orgasmos en mujeres anorgásmicas debido a los cambios anatómicos y funcionales de los genitales. Para el tercer trimestre, nuevamente vienen los problemas: la barriguita ha crecido y copular puede ser complejo, pero no imposible, y menos desagradable. POSES RECOMENDADAS: Ella arriba: Así controla cada movimiento y se acomoda de acuerdo con sus necesidades. Penetración de lado: Garantiza una distribución ideal del peso y la penetración no es muy profunda. OPCIONES: El sexo oral, así como los masajes y la masturbación mutua, son una buena salida si se prefiere descartar la penetración. Recuerda que no hay recetas ni estrategias para esta etapa. Los dos descubrirán lo que más les acomode, pero el diálogo es fundamental para evitar resentimientos y fracturas en la pareja.