Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Una vez más los reclusos del Centro de Procesados San Humberto de Bagua Grande demostraron la inseguridad en dicho centro penitenciario. Ayer, 44 internos que purgaban condena por robo agravado y por otros delitos comunes lograron fugarse por la puerta principal de dicho recinto, tras organizar una reyerta y tomar como rehenes a dos de los 11 policías que resguardaban la prisión. El Instituto Nacional Penitenciario informó, a través de un comunicado, que los presos se escaparon a las 6:10 de la mañana de la cárcel ubicada en la provincia de Utcubamba. Según las primeras investigaciones, un grupo de aproximadamente 100 internos sorprendió a los efectivos y los amenazó con armas blancas. Luego, los 44 reos escaparon llevándose un fusil AKM. Según los pobladores de la zona, la mayoría de presidiarios huyó corriendo hacia las partes altas de la ciudad, pero un grupo de unos 10 internos se lanzó a las aguas del río Utcubamba para proseguir su escape a nado. Tras conocerse la fuga masiva, efectivos de la Policía iniciaron un recorrido por la ciudad y por los lugares periféricos, pero no lograron dar con el paradero de los presos, pues solo contaban con dos patrulleros. Ante ello, el presidente regional ”scar Altamirano se puso de acuerdo con los dirigentes nativos que están bloqueando la carretera Fernando Belaunde Terry para que capturen a los reos que intenten salir de la ciudad utilizando esa vía. La Fiscalía de turno ya inició las investigaciones del caso. Al lugar también viajó de inmediato un miembro del Consejo Nacional Penitenciario. DESGOBIERNO. Cabe recordar que no es la primera vez que los presos intentan escaparse de este penal. En diciembre del año pasado, la Policía logró frustrar una fuga masiva luego de que, tras la muerte de tres internos en una reyerta, realizara una operación de rutina y encontrara barrotes limados y un forado a punto de llegar a la calle en una de las paredes de la cárcel. Además, en febrero último, Perú.21 denunció el caos y el desgobierno que reinan en dicho centro de reclusión, pues en las requisas de rutina se encuentran toda clase de armas punzocortantes y hay constantes reyertas relacionadas con el cobro de cupos. Además, existen denuncias contra policías que, por el pago de una determinada suma de dinero, facilitan la salida de reos a restaurantes y cantinas.