Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Seamos sinceros, despojémonos de esos prejuicios y dejemos la costumbre (mala e hipocritona) de querer quedar bien con todos: ¿Acaso no nos gustaría que nuestra pareja sexual sea una bestia en la cama? Esta columnista responderá: “Claro que sí, nada peor que una personita pudorosa, eternamente agotada e incapaz de darte un buen mordiscón cuando la situación alcanza su pico hot más desesperado?”. La actriz Vanessa Terkes lo dijo la semana que pasó: “Soy muy apasionada en todo y, en especial, con mi pareja. Claro, depende del momento y del lugar. Me considero una mujer muy ardiente, ¡una bestia en la cama!”. La revelación de esta mujercita desató comentarios de todo calibre. Las chicas decían, por ejemplo, que quien se ufana tanto de sus potencialidades sexuales posiblemente es “una gatita de sofá”. Los chicos suspiraron, alucinando quizás. Y yo me quedé con la pregunta de ¿Qué es ser una bestia en la cama? Asumo anticipadamente que bestia tiene que ver con apetito desmedido, pericia, fuego, y no con torpeza. Y adelanto aquí que las siguientes clasificaciones, elaboradas gracias a mis amigos de la vida real y de las redes sociales, tienen mucho de arbitrarias. Empecemos: UN CHICO ES UNA BESTIA EN LA CAMA… -Cuando sabe besar: cero babas, fuerza y ternura en los labios. -Cuando es creativo: pasa de 'El misionero’ y experimenta sin enredarse con sus piernas. -Cuando sabe dirigir su pene con maestría: esas saliditas de la zona en cuestión –inesperadas por un mal cálculo– son francamente detestables. -Cuando te convence con su pasión y con sus ganas de lo delicioso que puede ser gozar del sexo anal y oral (mejor es que te lo sugiera con sus caricias a que te diga algo como: “Me la chupas”). -Cuando sabe moverse sobre ti. -Cuando conoce a la perfección el grado de fuerza que debe imprimirle a cada momento. -Cuando entiende el placer de mordisquear sin lastimar. -Cuando puede dos o más rounds y no muere al primer encuentro. -Cuando alimenta tu deseo cada noche. -Cuando te sorprende con un encuentro sexual. (La cama no es el único lugar). -Cuando sabe presentir tu orgasmo y no comete torpezas, sino que se afana en hacerte la experiencia única. -Cuando guía y no impone. -Cuando su herramienta de amar supera el promedio (sí, el tamaño no importa, pero las chicas saben que un pene delgado y minúsculo no hace ni cosquillas). UNA CHICA ES UNA BESTIA EN LA CAMA... -Cuando tiene claro que te está (disculpen las palabras, please) tirando/follando. -Cuando se convierte para la ocasión en la más puta de las mujeres, como decía el escritor Hernán Migoya. -Cuando se deja de delicadezas y se entrega desaforadamente a la pasión. -Cuando experimenta sin pensar en qué pensará su macho. -Cuando sabe engreírte y engreírse. -Cuando no piensa que el sexo anal es pecado. -Cuando disfruta del sexo oral sin decir aj, ja… -Cuando elimina de su vocabulario sexual la palabra “me duele” hasta para lo que no duele. -Cuando sabe cabalgar y dejarse cabalgar sobre (o bajo) su compañero sexual. -Cuando mordisquea a su pareja sin pensar en 'marcarlo’ para que la competencia diga que tiene dueña. uE06E Cuando no se ofende por ver en pareja una 'peli’ porno. Y, lejos de criticar, aprende y supera a la actriz XXX. uE06E Cuando 'come’ con la mirada y con todo lo demás. DOS BESTIAS JUNTAS, EL IDEAL Como dijo Gonzalo Torres en Twitter: “Un amante puede ser bueno para uno(a) y malo para otro(a). Me parece que la sinergia hace al o a la bestia”.