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La salud de la salud

2009/05/05
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Cuando a principios de la década de los 90 se desató la epidemia del cólera en nuestro país, me encontré con María Elena Moyano, por entonces teniente alcaldesa y notable dirigente de la Federación de Mujeres de Villa El Salvador, y le pregunté cómo les iba con los casos de cólera en su distrito. Ella, con la gracia que la caracterizaba, me respondió: “…en Villa estamos mejor que nunca. Yo no he visto jamás tanta bolsita salvadora y tanto suero como hay ahora. En los veranos pasados, los muchachos se morían de diarrea o de deshidratación y nadie se daba cuenta. Ahora, con tanta medicina y atención, ni los enfermos de cólera se mueren. Las cifras de mortalidad y morbilidad han bajado por la epidemia, así que haya todos los años”. No se trata de invocar epidemias para que pongamos por delante el problema de desatención del sector Salud. Rosa María Palacios, semanas atrás, presentó un especial sobre los hospitales, y la sensación de precariedad, de inmundicia y de improvisación dejaba sin habla al espectador. Ni qué decir de los hospitales del interior del país, donde el desabastecimiento y la corrupción son la regla en la prestación del servicio de salud. No es bueno generalizar; no todos los hospitales tienen un mal desempeño y muchos, a pesar del miserable presupuesto que reciben, logran dar una atención básica de calidad. Pero sí conviene ser muy drásticos en el diagnóstico de una recurrente desatención que afecta a millones de compatriotas. ¿Cuál es el problema? Sin duda no es la nueva epidemia, que afortunadamente no se desata. Tampoco es que el ministro Ugarte hable claro sobre la delicada situación del sector, aunque por ello esté siendo criticado. Recordemos que su gestión denunció a los ladrones de documentos que una noche, a fines del año pasado, sacaron innumerables cajas de documentación con no se sabe qué información. Los forajidos pasaron al olvido, no sabemos más de ellos ni de sus cajas, pero a Ugarte lo quieren hacer salir con el rabo entre las piernas por lo que dijo o no dijo sobre la gripe. Nuevamente, el gran problema del sector es la corrupción. Son los negociados en compras de medicamentos, materiales e instrumentos con la modalidad del fraccionamiento para evitar licitaciones; irregularidades en su almacenamiento y distribución; compras falseadas de maquinaria y asignaciones de plazas por conveniencia. No podemos seguir con la salud pública como está si queremos hacerle frente a una pandemia. Se necesita más presupuesto, asegurarnos de que sea bien invertido, que las medicinas y el equipamiento lleguen a donde y cuando deben llegar, además de personal capacitado y controles activados para combatir la corrupción. ¿Es mucho pedir? ¿Por qué, en lugar de una asignación del canon al sector Defensa, no se lo damos a Salud y hacemos la reforma de una vez por todas? Bueno fuera.