Opinión | Jue. 25 sep '08

Saliendo del clóset

Congreso no debe seguir desprestigando la democracia
Autor: Augusto Álvarez Rodrich
Hay momentos en que interesa 'el qué dirán’, no dar mala impresión, en fin, cuidar la reputación, pero hay veces en que se decide mandar todo al diablo, cruzar el Rubicón y salir del clóset cantando 'a quién le importa’.

Por ahí parece que decidió caminar el Congreso cuando hace poco, en sesión reservada, su Mesa Directiva dio marcha atrás en el acuerdo adoptado en la gestión de Mercedes Cabanillas –por el cual el 90% del gasto operativo del parlamentario se rendía con documentos y el 10% con declaración jurada–, y decidió pasar a un plan donde el gasto que no requiere justificarse es 70%.

Dicha intención se trató de lograr hace casi un año, pero la crítica generalizada, incluyendo la del premier Jorge del Castillo, revirtió esta decisión que, no obstante, se acaba de concretar recientemente.

Con este cambio, el –esperamos que por solo poco tiempo más– congresista José Anaya habría tenido que falsificar menos facturas sobre los pollos que, supuestamente, se trambuchaba con dinero del Estado.

Los congresistas no parecen haberse dado cuenta de la indignación ciudadana que están provocando, una de cuyas expresiones es el movimiento ciudadano alrededor de algunos medios y de los bloggers por darle transparencia al manejo de los recursos públicos.

La mayoría de congresistas no parecen haberse dado cuenta de que el grave y creciente déficit de confianza que tienen en la ciudadanía necesita un shock para recuperar la credibilidad perdida. En lugar de eso, persisten en el desatino y culpan a la prensa de sus problemas.

Esto no implica que los parlamentarios no reciban honorarios equivalentes a la trascendencia de sus responsabilidades, ni que dejen de contar con los recursos necesarios para realizar bien sus funciones como la de representación. La democracia cuesta y es fundamental financiarla, pero hay que hacerlo con transparencia y sin entuertos como está ocurriendo desde hace tiempo.

¿Es relevante la transparencia de los recursos de los congresistas? Quizá no en monto, pero sí –y mucho– en la confianza ciudadana sobre las instituciones públicas y, por tanto, sobre la democracia, la cual están destruyendo con el comportamiento inmoral de muchos de sus miembros. Pero ni siquiera de eso parecen estarse dando cuenta.

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