Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
¿Estás orgulloso de tus erecciones? Si mientras lees esta página las piernas te tiemblan y una especie de bochorno te invade, es momento de respirar tranquilo y asumir que algo te está pasando. Sí, basta de hacerte el loco, de decir “no soy yo, es el estrés”, o de culpar a tu compañera de la dramática performance que tienes. Como en las reuniones de alcohólicos anónimos y otros adictos sin identidad, te toca mirar con seriedad esta hoja de papel y decir en voz muy baja (no vaya a ser que toda la oficina se entere) la siguiente frase: “Sí, tengo disfunción eréctil”. Luego de haber dado el paso de reconocimiento, lo que sigue es un proceso para definir el porqué. No pienses que la maca o el extracto de rana harán el milagro. No son pocos los casos en que la depresión del pene tiene que ver con dos razones: la obesidad abdominal y alguna lesión o problemilla en la columna. “GORDO, ¿QUÉ TE ESTÁ PASANDO?”. En un reciente encuentro de urólogos –convocado por Bayer– en la Facultad de Medicina de Chile, el doctor Aksam Yassin, jefe del Servicio de Urología en la Segeberger Kliniken, en Hamburgo, Alemania, brindó datos reveladores. Según un estudio citado por Yassin, el 64% de los hombres (de un universo de 30,000) con disfunción eréctil tiene, por lo menos, alguna condición médica asociada al síndrome metabólico. Para dejar de hablar en 'chino’, es preciso aclarar que el experto se refiere a la obesidad abdominal, la cual genera presión arterial alta, triglicéridos y colesterol elevados y aumento de azúcar en la sangre. Como consecuencia, los vasos sanguíneos se ven afectados. Lo grave es que las víctimas son cada vez más jóvenes: los típicos gorditos que una noche cualquiera ven, sorprendidos, que sus amados penes no están a la altura de las circunstancias. Yassin explica que el sedentarismo y la mala alimentación han generado un aumento de la obesidad y, en particular, la abdominal, en hombres que apenas han pasado la barrera de los 40. “Hemos visto que esta acumulación de grasa genera una disminución de la testosterona, y mientras menos de estas hormonas tenemos, existen más problemas de erección”, enfatiza. La obesidad abdominal viene acompañada de otras enfermedades: diabetes y males cardiovasculares. Si tu gordo todavía es insaciable en la cama y jamás te ha defraudado, la mala noticia es que en unos ocho años –de seguir con esos kilos de más– afrontará algún grado de disfunción eréctil. UNA VISITA AL QUIROPRÁCTICO, ¿POR QUÉ NO? Para Daniel Molalegne, médico del Centro Quiromedic de Lima, la disfunción eréctil también puede tener su origen en la columna vertebral, donde un grupo de nervios actúa para determinar el funcionamiento del sistema reproductor, de los riñones y del aparato digestivo. Por ello, es fundamental determinar si la columna está bien alineada y si el sistema nervioso está funcionando en todo su potencial. La subluxación o nervio pellizcado en la espina dorsal se produce cuando una vértebra está fuera de lugar. Es una lesión bastante frecuente: genera presión, estrés e irritación de los nervios… Y llega a afectar la erección. “En la parte inferior de la espalda hay muchos nervios pesados grandes que se salen de los acordes espinales y van a los riñones, a los ovarios (en el caso de la mujer) y al órgano reproductor masculino”, afirma el especialista, tras invocar a los varones a que presten extrema atención a esas molestias en la zona baja de la espalda. De esta dolencia no están libres los jóvenes. Hay hombres de 30 años que –por el ejercicio o la mala postura– comienzan a experimentar fastidio en la espalda. Pero, lejos de buscar ayuda, lo habitual es que consideren el fastidio como algo pasajero, consecuencia de no haber dormido bien o de haber realizado un mal movimiento. Lo cierto es que, al breve o mediano plazo, ese dolor pasa factura y afecta tu desempeño sexual. “Esto se puede evitar con un ajuste específico a cargo de un profesional de la quiropráctica”, recomienda el experto. Son muchas las causas de la disfunción eréctil. Aquí solo hemos descrito dos circunstancias que podrían revertirse si reaccionas a tiempo.