Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
La presencia en Lima del trabajo del gran fotógrafo francés Pierre Verger (1902-1996) es relevante por varias razones: la primera, su calidad. Verger es un artista de extrema sensibilidad que supo dialogar de tú a tú con sus retratados. Sus imágenes respiran naturalidad y comprensión de la idiosincrasia de las múltiples culturas que registró a lo largo de su vida. En segundo lugar –y como nos lo recuerda Jesús Cañete, el curador de la muestra Andalucía 1935. Resurrección de la memoria–, porque el Perú le salvó la vida. En efecto, el fotógrafo galo vivió, a inicios de los años 40, cuatro años en nuestro país, sobre todo en Cusco. “Verger había tomado la decisión de suicidarse al cumplir los 40 años. Sin embargo, el día en que debía hacerlo estaba en Cusco y no sintió la necesidad de matarse”. Sin duda, una decisión feliz para la historia del arte y de la fotografía. En Cusco trabajó para el famoso indigenista Luis E. Valcárcel. Una de sus imágenes ilustró el poema Alturas de Machu Picchu, de Pablo Neruda, y el libro Fiestas y danzas en el Cusco y en los Andes. Indios del Perú. ESPAÑA RURAL. Andalucía 1935. Resurrección de la memoria reúne 70 imágenes tomadas por Verger un año antes de la Guerra Civil Española. En 1935, Verger recorrió España en bicicleta y fotografió la vida cotidiana de Sevilla, Córdoba, Granada, Ronda, Málaga, Antequera, Jerez, Arcos de la Frontera, Carmona, Cádiz y más. Este archivo, que se creía perdido, fue recuperado hace tres años en Bahía, ciudad brasileña donde el artista se instaló durante la segunda mitad de su vida. Visite y admire Andalucía 1935…, el espléndido legado de un fotógrafo imprescindible.