Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Una charla entre cuatro mujeres y dos caballeros terminó con esta rotunda conclusión: “A las chicas no les gusta tanto hacer el sexo oral”. Con esta idea en la cabeza, y alguna historia personal al respecto, viajé cinco horas de México a Lima. Recién a medio camino me percaté de que la guapísima argentina que viajaba a mi lado tenía un libro entre sus manos: Kama Sutra del Sexo Oral, de su compatriota Alicia Gallotti. Detesto hablar durante el vuelo porque mis nervios exigen silencio y concentración, pero le busqué conversación pensando en el tema de mi próxima columna. Mariel es arquitecta, tiene 30 años y un novio. Su destino: Lima/Cusco. Vacaciones. Sin sonrojarse, me contó que estaba harta de las quejas de su pareja. Mariel comprendía que el problema era ella, por lo que aprovecharía estas dos semanas fuera para reflexionar sobre un asunto que le había movido el piso a su relación de tres años. En su equipaje llevaba varias 'biblias’ de sexo, el de Gallotti era la primera que había comenzado a leer. Mariel tiene claro que su principal resistencia al sexo oral está referida al sabor del semen: “No lo tolero, che. Me da náuseas”. Y, aunque se diga que el amor pesa más que el sexo, lo cierto es que ciertas negativas terminan por afectar a la pareja. El sexo oral es una de las prácticas más placenteras, para hombres y para mujeres. Sin embargo, el sabor y el olor de los fluidos son la piedrecita en el zapato. “Si no tuviera olor y sabor, sería perfecto”, dice Mariel. Sí, esta es una de las frases que más he escuchado, sobre todo en boca de las chicas. Será por ello que la noticia del 'Sweet release’ fue una de las más leídas y comentadas en diversos portales de Internet. Se trata de un suplemento dietético en píldoras que promete hacer dulce el sabor del semen en un plazo de siete a 28 días. Según el laboratorio estadounidense que lo fabrica, el producto –elaborado con manzana, mango y cerezas– intenta una original solución al “sexo oral interruptus”, drama de tantos caballeros que se quedan con las ganas de ver a sus mujeres tragarse el líquido en cuestión. Precio: 34 euros. El envase trae 60 cápsulas y está a la venta en Internet. Además, ofrece reducir el colesterol y mejorar el estado general del cuerpo. El 'Sweet release’ no cuenta con el permiso de la Food and Drug Administration (FDA). -------------- Hay quienes sugieren que, en lugar de pastillas, se siga una dieta saludable. La sexóloga española Pilar Cristóbal sostiene que cuando se fuma o se consume marihuana y alcohol, el sabor es amargo. Y es agrio cuando la alimentación está basada en carnes rojas. El semen es suave, casi sin sabor, cuando se come abundantes verduras; y dulce si hay una ingesta considerable de arroz, helados, bebidas azucaradas, pasteles y papa. Un colega me dice: “No entiendo la obsesión por eliminar el olor y el sabor a los fluidos naturales del cuerpo”. Coincido con él. Lo mejor de llevarte el sexo del otro a la boca es sentir su sabor y su olor. Endulzarlo o dejarlo IN-OLORO/SABORO debe ser como saborear una muñeca o muñeco inflable, pero la mayoría no lo considera así. Se impone el clásico: “¡Qué asco!”. -------------- “No es indispensable que la eyaculación se produzca siempre en la boca. Es una opción según gustos y preferencias. Hay personas que prefieren tragarse todo el semen, incluso saboreándolo. Otras se excitan al sentir el impacto del líquido caliente sobre su cara. O cuando retienen el pene entre sus pechos y reciben la eyaculación sobre ellos”, explica Gallotti remarcando que a algunos (no pocos) les resulta desagradable el contacto con esos fluidos. ¿Y qué hacer si a la mujer de nuestra vida el sexo oral le da ASCO y nada la convence de lo contrario? Definitivamente, hay casos perdidos, batallas que no vale la pena comenzar, negociaciones que no llegarán a ninguna parte. Una publicación de Darío Ibarra, psicólogo y terapista sexual de la Asociación Española de Sexología Clínica, identifica tres fobias sexuales que debemos tener en cuenta: -Fobia a las secreciones durante el acto sexual, tanto genitales como extragenitales: lubricación peneana, vaginal, semen, sangre menstrual, sudoración y saliva. -Fobia a los olores sexuales: Generalmente son personas que tienen que ducharse antes (y después) de tener una relación sexual, ya que los olores naturales del cuerpo, en los que se incluyen las feromonas propias y las del otro, no se soportan. Este es un rasgo de carácter típicamente obsesivo, siempre que descartemos una higiene genital inadecuada del estímulo fóbico. -Fobia al sexo bucogenital: La sensación de asco y excusas religiosas como “eso no es lo que Dios manda” inauguran el relato de los pacientes con miedo a la fellatio y/o cunnilingus, subyaciendo prejuicios y mitos individuales, pero, también, culturales. ------------------- Conversar del tema con la pareja es pertinente, más allá del sabor a manzana o a mango que cualquier macho desairado pueda soñar como solución a tanto NO. Indagar en el porqué de su asco no es inútil. Al menos, te quedará claro que su resistencia no tiene que ver con lo mucho o poco que te ama o con lo intenso o triste de su deseo. Si la adoras, te toca aceptar que así es tu mujer. Si eres incapaz de comprender su decisión de NO FELLATIO, quizás ha llegado la hora de replantearte si puedes mantener una relación con alguien que no te complace. Hay hombres que se resignan a su suerte y que encuentran en otras prácticas sexuales el goce que no tendrán a través del sexo oral. Y hay otros que buscan fuera este placer, con el riesgo que ya todos sabemos y que no es necesario detallar en este espacio. Los terapeutas de parejas sugieren paciencia para convencer a la mujer de experimentar poco a poco. Lo peor que se puede hacer es obligar al otro. Bajo presión no funciona. Olvídate de las amenazas y ten en cuenta que cualquier práctica sexual se disfruta si ambos realmente están de acuerdo. La terapia ha dado resultados para esta resistencia tan frecuente en las mujeres. Así que no la descartes. Tampoco dejes de considerar cambiar tus hábitos alimenticios y reforzar la higiene. Recuerda que en octubre sí hay milagros.