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Reconstruyendo una relación

2010/01/18
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En los últimos años ha crecido la tensión con nuestro vecino del sur. Es por ello que vemos la elección de Sebastián Piñera como una oportunidad para reconstruir una relación que se ha venido deteriorando a pasos acelerados. En realidad, el punto de quiebre de un vínculo bilateral que se venía fortaleciendo durante dos décadas, gracias a la integración entre nuestras economías, se produjo por la sobrerreacción del Gobierno chileno a la presentación de la demanda peruana en la Corte de La Haya. La correcta iniciativa de nuestro país de llevar el tema fronterizo a una instancia internacional tenía la intención de blindar la relación de los intentos por generar distensión de sectores extremistas en ambos países, pero terminó, lamentablemente, generando tirantez ante la necesidad política de Bachelet de asumir una actitud de dureza. A esas circunstancias se ha sumado un período de bonanza en el precio del cobre que le ha otorgado a los militares chilenos, vía el canon, recursos que no hubieran soñado hace pocos años y que han propiciado un nivel de compras de armamento que es injustificado. No tenemos duda que, de haberse elegido al candidato de la Concertadora, hubiéramos entrado en una carrera armamentista que nuestro país no puede afrontar. Sin embargo, en el caso de Piñera, no teniendo que cargar el pasivo de mantener las políticas de sus correligionarios es factible esperar que revise integralmente la relación. Evidentemente, esto no ocurrirá de la noche a la mañana pero los antecedentes que tiene son alentadores. En el pasado ha sido un proponente de tratar las necesidades de defensa de la misma manera en que se decide cualquier otro requerimiento sectorial. El ingreso dirigido del canon de cobre es una distorsión presupuestal que genera necesidades artificiales de compras de armas y de lograrse su eventual eliminación se daría un paso fundamental. Por otro lado, un gobierno de derecha no debe de sentir la misma presión que evidentemente sintió una presidenta socialista de tratar de mostrarse como un halcón ante el sector más conservador. Así que, al margen del entusiasmo que genera en nuestro continente una elección que debe consolidar un cambio de giro regional hacia la modernidad, luego de años de ofensiva chavista, para nuestro país se abre además la puerta para desarrollar una nueva relación bilateral.