Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
1958. Latinoamérica estaba cambiando. El desborde popular, del campo a la ciudad, se producía en casi todos nuestros países que, así, pasaban de ser rurales a urbanos. Las nuevas sociedades necesitaban nuevos narradores. En México, un joven de 30 años, hijo de diplomáticos y con muchos años de residencia en el extranjero, se propuso describir el alma del DF y de sus nuevos habitantes. Y no solo eso, tenía un espíritu cosmopolita y experimental, que lo llevó a utilizar las técnicas narrativas que escritores como Joyce y Faulkner habían impuesto en Occidente. Así nació La región más transparente: un fresco de México que se mantiene vigente.