Además:

“Rechazo y, a la vez, me fascina la clase alta”

2008/08/19

Josué Méndez Sobre su nueva película, Dioses. responde:

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Para muchos, Josué Méndez es el cineasta peruano más prometedor. Recién llegado del Festival de Locarno (Suiza), su nueva cinta, Dioses, ya empezó a cosechar premios: acaba de ser elegida Mejor Película Peruana en el Festival de Cine de Lima. Aunque las primeras impresiones de la crítica no han sido similares a las de su ópera prima, Días de Santiago, Méndez está ilusionado con su “nuevo hijo” y cree que nadie es tan crítico con su trabajo como él, “pues conozco sus errores desde el guión”. El filme se estrenará el 30 de octubre. Allí lo 'juzgaremos’. ¿Cómo escoge los temas de sus películas? Es difícil que uno, conscientemente, decida qué hacer. El inicio es una cosa instintiva. Como dice Vargas Llosa, “los temas te escogen”. Instintivamente, uno va hacia lo que nos interesa. En mi caso, el Perú... y más que el Perú, Lima. Con Dioses quise hacer una película totalmente distinta a Días de Santiago, ponerle otro tono, otro estilo, ambientarla en un medio quizás opuesto, diferente. Días de Santiago es una historia de la Lima pobre, marginal. Dioses es el mundo opuesto. ¿Como se acercó a ambos mundos y logró que su mirada no fuera ajena, impostada? Siempre he sido una persona curiosa. Siempre me he movido por espacios diversos. En el caso de Días... coincidía con mi descubrimiento de la ciudad. Yo crecí en la época del terrorismo, donde no nos dejaban salir mucho. Ya 'viejo’ descubrí mi ciudad porque no me habían permitido conocerla antes. Al salir fue inevitable no reparar en el Centro de Lima, en el Jr. de la Unión, en Grau. En Dioses, el 'viaje’ fue a mi niñez, a mi época escolar, donde tenía amigos con casa de playa. En la cinta están mis impresiones de este mundo. Es una mirada bastante crítica. Es realista. La película se balancea en una de mis contradicciones: la de rechazar y, a la vez, fascinarme por el mundo de la clase alta. Sin embargo, la idea del subtexto de la película es que sea bastante crítica. Pero todo depende del espectador. Dioses puede ser considerada, incluso, una cinta de entretenimiento. Exactamente como cuando uno va a una casa de playa: si deseas pasarla bien, sin juzgar nada, lo harás; si sacas a flote tu lado crítico, te darás cuenta de los contrastes, de la situación de la servidumbre, de los problemas de la desigualdad. ¿Su cine es político? Para mí, el cine es un arte muy noble; se puede hacer cualquier cosa con él: utilizarlo como un medio puramente artístico, experimental, propagandístico... Con Dioses sucede algo muy interesante: cuando uno enfoca la cámara a un sector humilde de la población, la denuncia y sus connotaciones políticas son inmediatas. Lo singular de hacer un filme sobre la clase alta es que uno apunta la cámara y la denuncia no es inmediata, pues todo es lindo, artificial, aséptico... Sin embargo, con estas imágenes 'lindas’ también se puede denunciar. Por eso, insisto, la apreciación de esta cinta va a depender de la mirada del espectador. Solo muestro lo que existe, y uno debe darse cuenta, sin coacción, de que eso está mal. Comparar cómo viven los pobres y cómo viven los ricos es una cachetada. Sin embargo, yo no juzgo el arribismo. Me parece totalmente humano y comprensible pues todos deseamos vivir mejor.