Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Está de moda insultar al periodismo que critica al poderoso, como lo hicieron anteayer el alcalde Luis Castañeda –que llamó “pobres diablos” a sus críticos– y el presidente Alan García, quien dijo que el Perú solo tiene un “periodismo de facturas de pollo”. Pues con la denuncia presentada por Fernando Rospigliosi anoche en Cuarto poder, y que se amplía hoy en Perú.21, el presidente tiene por delante un caso de corrupción sobre el manejo del petróleo en su gobierno, en el que la factura es muy superior a la de un pollito a la brasa. Este tráfico de intereses para beneficiar a funcionarios y amigos del régimen, mediante la entrega de lotes petroleros, es de la mayor relevancia y puede ser solo la punta de un iceberg. Apunta, por lo menos, al cogollo gubernamental responsable del tema petrolero, el cual debe ser investigado a fondo por el Ministerio Público con la celeridad requerida para que no escapen los delincuentes ni tengan tiempo de ocultar pruebas. Esta situación gravísima, donde los audios presentados constituyen pruebas que, sin duda, ponen de manifiesto las irregularidades cometidas, le plantea al gobierno un problema enorme, pues se trata de una denuncia de corrupción significativa. Pero, al mismo tiempo, le ofrece al presidente García la oportunidad de pasar del discurso a la acción real. En este sentido, el gobierno y el Apra pueden actuar en este caso como lo hicieron con el de Tula Benites, a quien quisieron encubrir y salvar de un modo vergonzoso. O pueden hacer lo que deben hacer: dar todas las facilidades para la investigación de la fiscalía. Anteayer nomás, en Catacaos, el presidente García habló sobre la corrupción: “Cuando aparece alguna rata, ratón o insecto hay que sancionarlo a su medida y hay que hacerlo porque no se puede permitir corrupción. Los peruanos no podemos aceptar que alguien llegue a un cargo público para beneficiarse”. Con frecuencia, los políticos se pasan la vida dando arengas contra la corrupción, pero pocas veces pasan a la acción. El presidente, cuyo récord en el combate a este mal no es bueno, especialmente después del fracaso de la ONA, tiene acá una oportunidad para demostrar que no nos estaba tonteando con lo que decía en Catacaos.