Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
A los 14 años ya andaba en la No Helden, la famosa discoteca 'subte’ del Centro de Lima”, nos cuenta Toño Zelada, guitarrista de la banda rockera Resplandor y cabeza de Automatic, la productora gracias a la cual hemos podido ver en Lima a míticas bandas como The Ocean Blue, The House of Love, The Jesus And Mary Chain, y a rock stars de culto –como Peter Hook, de New Order; Andy Fletcher, de Depeche Mode, y Andy Rourke, de The Smiths– en su faceta de DJ. Este jueves, su banda toca junto con Altocamet (Argentina) y Asobi Seksu (EE.UU.), dos bandas de shoegazing que no debemos perdernos. ¿Y por qué un adolescente como usted, que fácilmente podría estar escuchando Gloria Trevi o Luis Miguel, iba a la No Helden? Yo estudie en La Salle, un colegio de curas. Creo que hay algo común en los alumnos de colegios religiosos: rebeldía contra lo establecido. Por entonces, empecé a escuchar a AC/DC, Metallica, Megadeth. Luego, me fui hacia el punk y, un poco más tarde, el postpunk. ¿Y cómo lo miraban sus padres? Dentro de todo, siempre fueron muy buena onda conmigo. No me cuestionaban mucho. Eso sí, querían que yo estudiara, y eso hacía. ¿Cuándo empezó a hacer música? Por el 85, 86. Mi primera guitarra fue una S-Ruiz, muy mala, que se descascaraba. La conectaba directamente al parlante. La compré con mis propinas y, más tarde, la cambié por un jean (risas). Como una cosa seria, empecé a tocar cuando acabé mi carrera de Derecho en la U. de Lima. Tenía 22 años y formé Resplandor. ¿Por qué eligió el shoegazing, esta mezcla de melodías pop y ruido? Por un asunto de sensibilidad. Si bien empecé escuchando metal, luego me entusiasmó más el punk y el feeling romántico del power pop –con bandas como Pixies, Sonic Youth– y la melancolía del shoegaze. Los tres discos de Resplandor se han editado fuera. Tiene contactos... Nosotros siempre hemos querido sonar distinto. Empezamos a mirar mucho a Europa, a EE.UU. A fines de los 90 nos contactamos con disqueras de fuera. Una norteamericana nos pidió una canción para un recopilatorio. Luego, editamos canciones en Italia y Alemania. Y allí empezamos a hacernos conocidos, y a hacer contactos con músicos, disqueras y productores. Luego, en el 2003, hicimos una gira por Estados Unidos. ¿Qué tan grande es el circuito de shoegazing? Sigue siendo independiente. Igual, hay bandas como My Bloody Valentine, que llenan coliseos. ¿Y qué beneficios trae el hecho de que el circuito no sea tan grande? Uno tiene la libertad para crear y no está sujeto a condicionamientos. Ahora, que sea independiente no significa que sea pequeño. Hay transnacionales que tienen una división independiente. La mayoría de bandas tienen un sello que los distribuye en EE.UU. y otro en Europa. ¿Por qué funda Automatic? De una necesidad musical: nadie traía a las bandas que nos gustaban. Y, gracias a Resplandor, empezamos a hacer contactos con músicos y productores. Empezamos, en el 2005, con Entre Ríos, una banda argentina. Nuestro trabajo como productores es distinto porque, como somos músicos, el trato es directo, íntimo, para nada frío –como podría ser el trato solo entre promotor y banda–. Automatic ha traído bandas verdaderamente importantes. Hemos organizado unos veinte conciertos con bandas como The Ocean Blue, Robin Guthrie (fundador de Cocteau Twins), y The Jesus and Mary Chain. Verdaderos dioses. Lo son, pero lo bacán es que terminan convirtiéndose en tus patas. Recuerdo que los Ocean Blue, cuando nos vieron nerviosos, nos dijeron: “Hey, diviértanse, pásenla bien”. ¿Y es negocio o el abogado Antonio Zelada subsidia al músico Toño Zelada? A veces. Puedo perder plata –como con The Jesus and Mary Chain–, pero tengo una gran pasión por la música y Automatic, y si le seguimos dando, va a cambiar en algún momento. Ahora quiero traer a Sonic Youth y Primal Scream.