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¿Quiénes promueven el aborto?

2009/10/27
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Se habla de los que están a favor del aborto y los que defienden la vida. Falsa dicotomía. Nadie en su sano juicio alienta y promueve el aborto. Para la mujer que lo practica, su pareja y su familia (si las hay, muchas veces ellas están solas), es una decisión difícil y hasta traumática. En muchos países modernos y democráticos está legalizado, bajo la premisa del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo; pero, legítimamente, hay muchos en esos lares que piensan de otra manera y la polémica continúa. Otra debiera ser la discusión sobre circunstancias extremas. Tres casos: peligra la vida de la mujer, resultado de una violación o el feto nacerá solo para morir o malvivir con graves deformaciones. Es tal la grita contra los promotores de una norma que lo permita, que estoy seguro de que muchísimos peruanos no saben que lo único que está en debate en el Congreso son estos casos límite. Más allá de las situaciones extremas, la discusión de fondo debiera ser la de cómo hacemos para que el aborto se reduzca al mínimo, al volverse innecesario, incluso para quienes consideran que es su derecho. Y eso, como es obvio, pasa por políticas públicas que ayuden a prevenir embarazos no deseados. Para ese propósito, la sentencia del Tribunal Constitucional, presionada por los talibanes de siempre, de suspender la entrega de la píldora del día siguiente a través de la red de Salud, es un gigantesco paso atrás. ¿Cuántos abortos más habrá por culpa de esta aberrante decisión del cada vez más errático e inconsistente TC? (Además, discriminatoria: si tienes plata para comprarla, bien gracias; si no, piña). Pero la cosa no se agota aquí. Los mismos que se oponen al aborto en casos límite se oponen también a todo método de control de la natalidad. Si por ellos fuera, las mujeres no podrían tomar “la píldora” ni usar dispositivos intrauterinos, ni los hombres el condón. El drama que dogmas como estos pueden causar para la vida de la gente se graficó en la gira del papá Benedicto XVI al África, en la que predicó enérgicamente contra el condón. Recordemos que decenas de millones mueren allá por el VIH y que el condón es la única forma de contener esta tragedia. Como es evidente, la posibilidad de que las personas solo tengan sexo luego de casarse y solo algunos días al mes (con calendario al lado, para no errar la fecha) no existe ni va a existir. Los católicos, simplemente, no les hacen caso. Pero esas voces sí tienen un poder enorme para asustar a la población y presionar al Estado, como demuestran en estas semanas con el Congreso y el TC. En la práctica, mentalidades como esas terminan contribuyendo a que haya más abortos. Eso sí, como siempre, los que pueden pagarlo lo harán de manera segura, y los pobres, a riesgo de sus vidas.