Además:

“¿Quiénes pedirán perdón por 1,200 militares caídos?”

2008/08/28

Jefe del Ejército, Edwin Donayre, sostiene que la CVR solo ha polarizado a la población. Bernales y Hart dicen que funcionarios no han leído informe y que opinan a partir de prejuicios.

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La cruda realidad que la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) expuso sobre los 20 años de violencia que vivió el país no ha llevado hasta hoy, cinco años después de la presentación del informe, a una verdadera reflexión acerca de lo que sucedió en esa época ni de lo que se debe hacer para lograr una verdadera reconciliación. Prueba de ello es que importantes representantes del Gobierno han salido, en los últimos días, a criticar el documento de 8,000 páginas y nueve tomos de la CVR. Ayer mismo, el comandante general del Ejército, Edwin Donayre, recordó que las Fuerzas Armadas también perdieron a cientos de militares y que nadie ha ofrecido disculpas por ello. “Ya he dicho que los excesos que hubo se sancionen y, más bien, ¿cuántos y quiénes van a pedir perdón por mis más de 1,200 fallecidos, por más de 1,400 discapacitados que tiene el Ejército?”, preguntó el general. Muestra de la poca importancia que el jefe del Ejército parece darle al trabajo de la CVR es su afirmación de que la comisión “no fue el mecanismo más adecuado” para lograr la reconciliación porque, en lugar de ello, ha polarizado más a la población. También aseveró –en declaraciones que dio a la agencia Andina– que “gracias a las Fuerzas Armadas y a los comités de autodefensa hoy se vive una situación de paz y de tranquilidad”. El ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, reiteró, por su parte, que “no se puede poner al Estado de rodillas frente al terrorismo ofreciendo disculpas” y que, si no se entiende que el Estado es el que debe decidir qué es lo que se hace con las recomendaciones de la CVR, “estamos reventados”. En todos los tonos, el titular del sector se negó a aceptar la afirmación de que hubo políticas de Estado para la violación de los derechos humanos, y sostuvo que algunos hechos singulares, como los de Putis y de Accomarca, son “dos golondrinas que no hacen un verano”, aunque los rechaza y considera que deben ser investigados. DESCONOCIMIENTO. Frente a todas las críticas, el ex comisionado Enrique Bernales respondió que todas esas expresiones revelan que las personas, por más importantes que estas sean, no han leído el informe y que opinan a partir de prejuicios y no de un conocimiento cierto. “Si hubieran leído, habrían constatado que el informe de la CVR encuentra la responsabilidad principal y directa de todo el horror que vivió el Perú en Sendero Luminoso, en su actitud terrorista, en su impiedad para matar... En segundo lugar, encontrarían que no hay ni una sola página en la que se diga que hay responsabilidad institucional de las Fuerzas Armadas”, declaró a Perú.21. Una parte del informe señala, sin embargo, que “en ciertos lugares y momentos del conflicto, la actuación de los miembros de las Fuerzas Armadas no solo involucró algunos excesos individuales de oficiales o personal de la tropa, sino también prácticas generalizadas y sistemáticas de violaciones de los derechos humanos”. Sobre el particular, Bernales precisó que la referencia a prácticas sistemáticas de violaciones a los derechos humanos en “ciertos lugares y momentos” implica que la responsabilidad es de ciertos mandos. En tanto, la también ex comisionada Beatriz Alva Hart explicó que esas palabras entrecomilladas indican que esa política de violación a los derechos humanos no se aplicó durante todo el tiempo de la guerra con Sendero Luminoso, sino en tiempos y lugares específicos. Alva resaltó la necesidad de que las Fuerzas Armadas admitan sus errores y asuman sus responsabilidades por los excesos cometidos para poder caminar hacia una verdadera reconciliación, pero también recordó que en el informe se reconoce el heroísmo y el valor de los militares en la lucha por la recuperación de la paz en el país.