Además:

Quemando el muñeco

2008/12/29
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Pese al fatalismo que se quiere dar a este fin de año, el balance de 2008 no es malo. Lo bueno: (1) otro año de crecimiento económico continuo que nos hace líderes de la región; (2) es un crecimiento que ha llegado al interior del país y que se expresa en inversión, centros comerciales, aumento de consumo y mayores oportunidades; (3) un país en el centro del mundo gracias a la AL-CUE y al APEC; (4) una crisis que nos agarra, por primera vez, con buen pie para soportarla; y (5) la caída del precio del petróleo que anuncia la pronta caída del payaso Chávez y su pandilla. Lo malo: (1) una crisis complicada que invita a un populismo peligroso; (2) otro año sin reforma del Estado ni simplificación administrativa; (3) una preocupante tendencia del Gobierno a silenciar en la prensa opiniones discrepantes; y (4) el recuerdo de que la corrupción es un problema endémico y con el que hemos avanzado poco. Feliz año. Será mejor de lo que esperamos.