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¿Por qué tanto asesinato?

2010/02/02
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Lo que se observa en la clínica es el odio profundo de muchos de los pacientes por el desamor que experimentaron por parte de sus propios padres. Sin embargo, creo que esos odios también tienen otra fuente: las rabias y frustraciones, conscientes e inconscientes, transmitidas por esos padres y/o por quienes los cuidaron de pequeños quienes, a su vez, estaban llenos de resentimientos y reclamos frente a sus propios progenitores, así ya estén en el cementerio. De esta forma, las personas quedamos atrapadas en emociones que no solo son producto de nuestras propias vivencias dolorosas de la niñez, sino de conflictos heredados de generaciones anteriores, creándose así una cadena de destinos trágicos y emociones destructivas que crecen y ruedan como una bola de fuego invisible. Un caso: ¿Será posible que Julio (42) construya una relación de pareja saludable si el padre le transmitió un resentimiento hondo debido a que “tu madre se largó con otro y nos dejó”? Probablemente, esa rabia que Julio recibió será descargada más tarde contra la pareja o los hijos, si es que logra tenerlos. Tratando de encontrar una luz que nos explique la razón de tanto asesinato de mujeres en nuestra sociedad, encontré un texto del terapeuta alemán Bert Hellinger –que lo comparto con ustedes como tema de reflexión–: “Víctimas de los hombres por centurias, las mujeres hoy miran a los hombres con rabia acumulada... y algunos hombres reaccionan criminalmente a esa mirada”. ¿Qué hacer frente a esto? Tratar de parar la cadena de rencor y, más bien, entender que las afrentas recibidas –de padres, parejas– no fueron intencionales sino producto de los maltratos que ellos recibieron. Lo que no quita nuestra responsabilidad de analizar por qué buscamos parejas o vínculos agresivos.