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¿Para qué sirve el fin de semana?

2009/06/07
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Todos esperamos con ansiedad el viernes por la tarde. En los últimos tiempos se ha incrementado la dedicación al trabajo: más horas, más tensión, mayor competencia, menos presencia de la mujer en casa. Los niveles de cansancio, por lo tanto, han aumentado y la disposición de ánimo para compartir tranquilamente los momentos libres es menor. Sin embargo, durante los fines de semana no siempre hacemos lo que nuestras fantasías de mitad de semana nos impulsan a realizar. Por falta de tiempo o simplemente por agotamiento. Todo indica que la mayor parte del fin de semana se pasa frente a la televisión o haciendo compras indispensables para que la casa siga funcionando, actividades que no gratifican completamente a quienes las realizan y que los dejan más bien frustrados y ansiosos. Al final, llega el domingo por la tarde y se instala una especie de desasosiego frente a una nueva semana llena de presión que debemos enfrentar, sin que realmente hayamos cargado las pilas. Muy interesante, cuando se le pregunta a la gente qué es lo más satisfactorio que pueden llevar a cabo durante el fin de semana, las respuestas son unánimes: actividades con los chicos. Pero hay que planificarlas. Los viernes por la noche son ideales para una comida familiar, juegos de mesa, leer en voz alta o discutir temas importantes para la familia. Esos momentos tienen efectos extraordinarios. En esta época puede sonar algo romántico, pero funciona si los adultos tienen sentido de disciplina. Los sábados por la mañana se puede hacer deporte y compartir tareas caseras en grupo. Por la tarde se puede hacer compras discrecionales, vale decir, aquellas que satisfacen deseos no ligados al funcionamiento del hogar, o actividades de naturaleza cultural. El domingo se puede dedicar a visitas familiares y excursiones variadas. Para que todo ello sea más sencillo es bueno que se produzca una reunión familiar y se vayan definiendo espacios absolutamente individuales a los que cada miembro del grupo tiene derecho. En todo caso, de lo que no cabe duda es que, retrospectivamente, los que pasan de esa manera los fines de semana se sienten profundamente gratificados y mejor preparados para las cargas de la semana. Funcionan mejor. Además se trata de un tiempo que, si se pierde, luego, hagamos lo que hagamos, no se puede recuperar.