Domingo 27 de mayo del 2012 | 23°
Marzo es pesado para la economía familiar: gastos escolares y pago de impuestos. Pagamos escuela (pensión, libros, uniformes) conscientes de que vamos a recibir una educación que permitirá a nuestros hijos trabajo y bienestar. Para los peruanos la educación es una prioridad. Esa misma sensación debiéramos tenerla al pagar impuestos: saber que redundará en mayor bienestar, para nosotros y para quienes no gozan del privilegio de un ingreso suficiente. Para ello se requiere dos cosas: primero, saber que todos pagamos en la misma proporción, y no solo unos pocos fácilmente fiscalizables. Segundo, tener la seguridad de que el Estado gasta bien: en maestros que realmente enseñan (evaluemos cuánto aprenden los niños, que ellos son lo importante); en médicos que cuidan a sus pacientes; en policías que nos dan seguridad; en carreteras que los privados no harían… Y en jueces en los que se pueda confiar. ¡Qué lejos estamos de pagar con gusto!