Además:

El que no tiene de inga tiene de mandinga

2008/12/10
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En los últimos treinta años a partir del fracaso del gobierno militar que inició la informalización de nuestro país, el Perú viene experimentando un proceso de transformación social que es cada vez más acelerado, pero aun más desordenado. Este proceso se agudizó con el terrorismo y la crisis económica de los ochenta que llevaron a que una población relativamente aislada del mundo tuviera que emigrar con una intensidad similar a la de irlandeses e italianos en el siglo XIX y, como consecuencia de ello, en pocos años el 10% de los peruanos se ha ido a vivir al exterior. Somos, por tanto, una sociedad dinámica, pero caótica, buscando definición y ubicación, con una población muy joven y multiracial que está cada vez más integrada ya sea por lazos familiares u otros a la cultura internacional. En ese contexto uno hubiera esperado que el actual gobierno aprovecharía el tener una población tan aspiracional para facilitar la movilidad social. Para ello debe mejorar la educación, eliminar trabas de acceso a los mercados, facilitar la formalización, promover una cultura de eficiencia que recompense el éxito, fomentar la libertad y que no se ponga límites o camisas de fuerza a la iniciativa y creatividad individual. En suma, este gobierno tiene la gran oportunidad de poder ayudar a formar una sociedad moderna que otorgue la misma oportunidad a todos por igual. Sin embargo, ha sido alarmante escuchar a quien se autoproclama “el presidente para todos los peruanos” recurrir a comentarios racistas totalmente desacertados, en respuesta a las pifias con que fue recibido en un evento de organizaciones sociales. Más aun, el tono del comentario no solo es históricamente un salto para atrás sino, además, nos hizo recordar a personajes sin imaginación que ante la falta de argumentos solo pueden refugiarse en la confrontación. Incluso el riesgo para García es que termine llevando el debate (de falta) de ideas a un terreno donde otros se mueven mejor porque pueden ser hasta más demagogos que él. Solo queda esperar que las reacciones tan negativas y el rechazo generalizado que ha generado su comentario lo lleve a reflexionar y no solo no vuelva a repetirlo sino, más importante aun, que tome el toro por las astas y convierta en una meta para su mandato lograr que exista más movilidad social.