Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
No es posible imaginar que alguien, por más hermano que sea del presidente electo de cualquier país del mundo, pueda conseguir una audiencia con el canciller ruso Serguei Lavrov y con el máximo directivo de Gazprom, una de las principales empresas de gas del mundo, sin un procedimiento formal de por medio, a través de la embajada rusa correspondiente. Por eso, por más aclaración que haya habido por parte de Gana Perú, la visita de Alexis Humala a Rusia resulta preocupante. Lo es aunque se mandara por la libre, sin consultar con su hermano Ollanta Humala, en la búsqueda de contactos propios. Y lo sería más aún si hubiese viajado con el aval del presidente electo o del Partido Nacionalista (que no es lo mismo pero es igual). El presidente electo ha declarado que no autorizó a esa delegación. El frente Gana Perú ha emitido un documento en el que lo refrenda: “El señor Alexis Humala no ha sido enviado por el presidente electo Ollanta Humala para realizar gestión y/o actuar en representación suya, en ningún país o ante cualquier grupo empresarial. Cualquier gestión realizada ha sido a título personal” (web Perú.21, 7-7-2011, 17:49). De ser así, la iniciativa habría sido una mandada de Alexis Humala y de un pequeño grupo de sus amigos. Lo cual no salva la situación porque, además de dejar muy mal parados a los rusos que se habrían relacionado sin más ni más con este hermano informal, afecta la imagen de la Cancillería de ese país. Los efectos son graves sobre todo si se toma en consideración que el gobierno electo desea tener una relación privilegiada con los integrantes del grupo de los países emergentes, conocido como BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Preocupa, además, la participación de un alto directivo de la empresa Gazprom, lo que implica que un asunto tan importante como el gas fue parte de la agenda del canciller ruso con Alexis Humala. Esto obliga a colocar los reflectores sobre cualquier nexo que se hubiere establecido, sabiendo además que en este asunto hay mucho dinero de por medio. Una explicación puntual del presidente electo, y la separación de Alexis Humala de cualquier responsabilidad política central, así como de responsabilidades partidarias, podría indicar que este acto no está inaugurando un estilo del nuevo gobierno, con improvisación en las iniciativas, manejo familiar de temas de Estado, riesgos de corrupción por la falta de control interno y administración personalizada del poder por parte del nuevo presidente, todo lo cual daría pie a que una fila interminable de oportunistas políticos y cazadores de dinero tengan pista libre para medrar a costa del Estado.