Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Es la pieza clave del crimen peruano más sonado de los últimos tiempos y sus declaraciones resolverían la pregunta de quién o quiénes ordenaron matar a la empresaria Myriam Fefer. El colombiano Hugo Armando Trujillo Ospina –de 35 años–, acusado del asesinato de Fefer, llegó ayer al Perú, a las 9:30 a.m., procedente de Buenos Aires, Argentina, en un vuelo comercial de la aerolínea TACA. Esposado y resguardado por agentes de la Interpol, el presunto sicario, quien vestía un buzo anaranjado y una casaca con capucha, fue conducido a la Dirección de Seguridad Aeroportuaria, donde le realizaron los exámenes de medicina legal. Los policías indicaron que se mostró colaborador con las diligencias, pero que estuvo nervioso por la abrumadora presencia de la prensa. TRASLADO. Por medidas de seguridad, el colombiano usaba un chaleco antibalas. A la hora de su traslado al 50 Juzgado Penal de Lima, se cubría el rostro y mantuvo la cabeza gacha. Los agentes lo subieron en una camioneta blindada que estuvo resguardada por dos unidades de la Subunidad de Acciones Tácticas (SUAT) de la Policía. El despliegue policial originó un accidente entre dos autos particulares a la altura del puente Huánuco, en el Centro de Lima. En el interior del juzgado, el magistrado Dewar Guevara le tomó las primeras manifestaciones y, luego, fue conducido a la carceleta del Poder Judicial. El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) dispuso que se colocara una manga de plástico fuera de la carceleta, lo que impidió captar imágenes del procesado. “Es una medida para proteger la integridad física de los internos. La estamos estrenando hoy”, dijo el jefe del INPE, Rubén Rodríguez. A las 5 de la tarde, Trujillo fue recluido en el penal Miguel Castro Castro, donde permanecerá aislado. En los próximos días, el juez interrogará al colombiano. La sangre que se halló en la escena del crimen de Fefer pertenece a este sujeto, y eso lo sindica como el asesino.