Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Los medios de comunicación están atacando al ministro de Salud, ”scar Ugarte, porque dijo que era probable que la ciudadana argentina Alejandrina Coche estuviera infectada con la llamada gripe porcina y que, en todo caso, el Gobierno actuaría como si así fuera, declaración que ellos tomaron para anunciar que el malhadado virus ya había llegado al país. A diferencia de los medios, el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Manuel Peña, transmitió a su sede la información oficial precisa, tal como lo relató el jueves en la noche en el programa de Rosa María Palacios: era “solo muy probable”. Los ansiosos titulares borraron el matiz decisivo. No obstante, a pesar de que no hay señales concretas de que el virus haya ingresado al territorio nacional, es necesario que el país se prepare para ello. El mando del proceso de prevención y de la posterior lucha contra la epidemia, si se presentara, corresponde al Estado. Asuntos claves son la información y las campañas. Sin demora, deben circular las cartillas del caso e iniciarse la emisión de spots para difundir las medidas de prevención y tratamiento. No son suficientes las declaraciones del ministro del sector y de otras autoridades en los medios de comunicación. Para no caer en pánicos inútiles, es preciso tener en cuenta otra declaración del funcionario de la OPS: el grado de mortandad de la epidemia en Estados Unidos era, hasta el jueves, de 1%: de 100 infectados, solo uno falleció. En México ascendía a 7%; especulaba el representante que, al haber sido este el primer país con un brote agresivo, probablemente las autoridades se vieron sorprendidas. Por otra parte, y dado que la automedicación es una (mala) costumbre nacional, podría iniciarse una compra indiscriminada de los antivirales específicos para 'stockearse’ en casa. Así, el mercado podría afectarse al punto de que quien los requiera termine sin conseguirlos. Por eso, al Ministerio de Salud, en coordinación con los laboratorios, le corresponde monitorear el proceso de oferta y demanda. El Estado está en la obligación de garantizar que ningún peruano que los necesite se quede sin antivirales contra la gripe porcina. En estos momentos de emergencia –y de crisis económica–, todos se acuerdan de la importancia del Estado como asegurador de derechos, al tiempo que se alarman por las precariedades del sector. Dicho de otra manera, la preocupación surge cuando los males pueden afectar a todos los peruanos sin distinción de clase. Sin embargo, es harto sabido que cerca del 25% de peruanos no tienen acceso a los servicios de salud; y se conoce hasta el cansancio que el gasto en el sector Salud es históricamente ínfimo: según el economista Pedro Francke, hoy “fluctúa entre un 4.6% y un 4.8% del PBI, muy por debajo del promedio latinoamericano de 7.3%”. En cualquier circunstancia, cifras alarmantes.