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Premierato for dummies

2008/10/22

El proceso de montarse en el cargo de Yehude Simon.

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“For dummies” es una de las series más exitosas de textos educativos a nivel mundial. El título “para tontos” (del inglés dummy) solo es un gancho comercial que da a entender que es un libro fácil, y que no intimida al que no es experto y quiere adentrarse en una materia. Todos saben, además, que no están dirigidos para tontos. El primer “for dummies” se publicó en 1991, sobre el sistema DOS. Fue un gran éxito editorial pues hasta entonces no había un texto amigable sobre este software. Desde ese año, se ha publicado “for dummies” sobre casi todo, aunque todavía no –hasta donde sé– sobre cómo conducir un gabinete. Un libro así, o un cursillo tipo 'Premier 101’, está necesitando, con urgencia, Yehude Simon. Muchos queremos que tenga éxito, empezando por el presidente Alan García, quien ayer le pidió “al país un esfuerzo de generosidad para ayudar a este hombre”. Pero los primeros pasos de Simon no han sido los más apropiados. Desde las primeras declaraciones en las que anunció la salida de dos ministros, pasando por algunas expresiones demasiado francas y discrepantes con algunos lineamientos del gobierno –recorte del gasto y la prioridad inflación/recesión–, hasta el manejo de la crisis en el Ministerio del Interior, donde el lunes apoyó al general Octavio Salazar, y ayer al ministro Remigio Hernani. La sensación que está proyectando Simon es que aún tiene pendiente la tarea de montarse en este puesto chúcaro que es la Presidencia del Consejo de Ministros. Quizá podría empezar por declarar menos sobre lo que va a hacer, y recién pronunciarse en público cuando ya tomó una decisión. Por ejemplo, en el caso de los líos absurdos en la Policía, hacer las cuadradas a puerta cerrada, y luego informar lo que ya decidió, quién se queda, quién se va. O, en temas económicos, recién hablar tras afinar ideas con el ministro Luis Valdivieso. Simon va a traer su propio estilo al premierato, y está muy bien que sea así. Esto le puede hacer mucho bien a la política peruana, pues se trata de un hombre decente. Pero, en el camino, debe recordar que el Elías Aguirre es diferente al Estadio Nacional, sin que esto signifique la superioridad de algunos de ambos terrenos. Simplemente, que algunas reglas son diferentes en cada estadio.