Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
Mientras las violentas protestas contra la exportación del gas de Camisea, en La Convención, Cusco, amenazan con teñir de sangre la zona, dejando en evidencia una vez más la incapacidad del Estado para enfrentar este tipo de problemas, el premier Javier Velásquez Quesquén denunció ayer que detrás de dichas acciones estaría el grupo terrorista Sendero Luminoso. “Quiero advertir que tenemos informes de Inteligencia que señalan que en la perpetración de estos actos habría participación de gente de Sendero, que está merodeando por las alturas de La Convención, en el VRAE (Valle de Los Ríos Apurímac y Ene). Vamos a actuar con mucha firmeza”, dijo, a su salida de Palacio, acompañado de ministros, entre ellos el de Energía, Pedro Sánchez, y el de Interior, Octavio Salazar. Pero para el Gobierno, detrás de las protestas no solo estarían los senderistas y dirigentes con afán electorero relacionados al Partido Nacionalista, sino, también, una mano extranjera. Consultado si la violencia podría estar vinculada al gobierno de Hugo Chávez –dado que algunos dirigentes de La Convención fueron capacitados en los talleres de las Casas del ALBA–, el titular del Interior no descartó que exista financiamiento internacional. DENUNCIAS. Salazar también anunció que el procurador de su sector denunciará ante el Ministerio Público a los dirigentes que promueven la toma de instalaciones. En paralelo, se denunciará ante la Contraloría el uso de recursos del Estado como el alquiler de vehículos en los que se trasladan los manifestantes. Específicamente, acusó a la Municipalidad de Echarate. La presunta infiltración terrorista provocó la indignación y el rechazo de las autoridades y dirigentes de la zona, quienes se reunieron de emergencia para evaluar las declaraciones de los ministros. El alcalde de Kiteni, Moisés Cassani, negó cualquier presencia senderista y demandó al Gobierno a “que hable con la verdad”. Además, el Comité de Lucha de La Convención rechazó la propuesta de diálogo enviada por el premier, argumentando que este no precisó lugar, fecha ni hora para un encuentro. VIOLENCIA Y HERIDOS. Luego, las protestas se desbordaron. Los manifestantes derribaron dos torres de comunicación radial de TGP, en la zona de Alto Itariato (Echarate), e intentaron tomar y quemar el campamento y el aeródromo de la compañía en Kiteni. Asimismo, los campesinos ingresaron a la fuerza y con machetes en el campamento situado en el KP 126, dañando importante infraestructura y equipos, y poniendo fuera de servicio las comunicaciones en esa zona. Otro grupo asaltó y quemó el campamento ubicado en el KP 128 y secuestró a dos miembros del equipo de seguridad que brinda servicio a la empresa, identificados como Gregorio Tayro Carmona y Darwin Fuentes Galiano, quienes fueron pintados con achiote y obligados a marchar con la turba. La Policía repelió los ataques lanzando bombas lacrimógenas. Según se informó, los enfrentamientos entre los campesinos y los agentes habrían dejado 12 heridos. “MINISTRO MUDO”. Los reclamos también fueron internos y vinieron desde el corazón del partido de gobierno. El vocero de la bancada aprista, Mauricio Mulder, criticó la falta de comunicación y la forma cómo el titular de Energía y Minas, Pedro Sánchez, ha manejado la situación. “¿Dónde está el ministro? ¿Por qué no habla? Este ministro mudo no está explicando nada. Necesitamos un ministro que hable más”, cuestionó.