Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Ella se muerde los labios, se masturba, explota en un gemido, alcanza el orgasmo delante de la cámara. Su orgasmo es real. O lo parece. O yo estoy creyendo en su orgasmo. No es una chica de 'peli’ porno. La sensación que te embarga se debe parecer a la que experimenta un voyerista. Su rostro dice que goza. Su pene te lo tendrás que imaginar. Gime. Cierra los ojos, su mano debajo del pantalón se mueve frenéticamente. Gime más fuerte, más, más… No hay eyaculación prolongada en la boca de una chica. Nada salpica a la cámara. La felicidad del sexo que no agrede. Es Erika Lust, la culpable –o la más culpable– del llamado porno para mujeres. Los que siguen su web, su blog y sus películas no necesitan explicaciones sobre la filosofía de esta estudiante de Ciencias Políticas especializada en Feminismo. La directora, nacida en Estocolmo, hace filmes que jamás le producirán arcadas a ninguna buena mujer. Busca y logra películas que son “un estimulante sexual, sano y positivo”. Su primer corto, The good girl, llamó la atención del mundo en 2006. Luego vendría Cinco historias para ella y Barcelona Sex Project, documental erótico sobre tres hombres y tres mujeres que acaban sus respectivos capítulos con una escena de masturbación. Y ahora llega su libro Porno para mujeres, una guía femenina para entender y aprender a disfrutar del cine X. El primer capítulo se encuentra en http://pornoparamujeres.blogspot.com/ DERRUMBANDO MITOS. Los hombres ponen una porno en la tele porque creen que a las mujeres les gusta, quizás piensan que así tendrán que trabajar menos en el 'calentamiento’. Algunos tipos piden que termine la 'peli’ antes de ir a lo bueno. Mientras se acarician el falo, la mujer se borra de la escena porque la que ahora realmente cuenta es la chica fantasía de la pantalla. CLÁSICAS ESCENAS QUE SE ENCUENTRAN EN LA PORNO TRADICIONAL y QUE LAS MUJERES RECHAZAN, SEGÚN LUST Las situaciones surrealistas. Dos ejemplos: 1) Mujer es sorprendida por el vecino masturbándose y, lejos de avergonzarse, le pide que la folle ya. 2) Mujer llega a casa y descubre al marido con su mejor amiga. Se molesta dos segundos antes de acercarse y armar un trío. uE06E No hay “buena música, personajes reales, pasión, y, menos, un buen polvo de verdad”. “Penetración y mamadas” sin necesidad de contextos. Las nuevas propuestas hechas por y para mujeres “tratan más sobre intimidad y relaciones, busca algo más humano y realista”. El sexo oral o cunnilingus a la mujer no es tan frecuente como el fellatio. ¿Por qué será? El hombre eyacula medio litro de semen. A las chicas jóvenes y guapas les encantan los tipos gordos, feos y de mediana edad. Aunque estén siendo violadas, las mujeres gritan “Sí, así, más fuerte” porque, secretamente, toda mujer quiere ser violada. La clásica imagen de la mujer yendo a la cama con zapatos de tacón. El estereotipo del hombre máquina sexual, que jamás es impotente, que nunca falla. La peor seguro debe ser esta: la mujer sonriendo mientras el hombre la ahoga con su pene. O esta: a la mujer le gusta la doble penetración. O esta: a la mujer le encanta ver que toda mujer es ninfómana. www “El primer cliché que hay que desmontar respecto a las mujeres y el porno es el que dice que las mujeres no queremos ver imágenes explícitas, sino imágenes sugerentes, eróticas, suaves, donde el sexo esté disimulado. Se dice que, en general, no somos tan visuales como los hombres y que, por eso, la visión del sexo no nos excita tan fácilmente como a ellos. Es un mito FALSO. Claro que queremos ver sexo; a muchos hombres esto les asusta, pero que se vayan haciendo a la idea”, advierte Lust en entrevista con esta periodista. Para Lust, el héroe habitual en el mundo de la pornografía (“el hombre machista, machista, súper follador, con súper polla –el Rocco Siffredi o el Nacho Vidal”–) no nos vuelve locas: “Han triunfado en el mundo del porno porque otros hombres menos musculosos y menos dotados que ellos se excitan viéndolos en sus proezas tipo 'Nacho desvirga culos en Praga’ o 'Rocco y 23 adolescentes calientes’. Además, aquellas de vosotras que hayáis visto a algún gonzo de estas megaestrellas masculinas sabréis que lo habitual es que estos hombres fuercen a las mujeres hasta el límite, y esto –lo repetiré tantas veces como sea necesario– en principio ¡no nos pone!”. Lust ha declarado la guerra: “Tampoco queremos ver personajes femeninos que pertenecen al imaginario colectivo masculino y a su mundo fantástico ideal sexual: prostitutas, baby sister, adolescentes cachondas, alumnas con coletas, minifaldas y chupa-chups, ninfómanas, animadoras del equipo que se follan a todo el banquillo, camareras multiorgásmicas, vigilantes de la playa neumáticas… ¡NOOOOOO! ¡Ya basta de putificarnos de esa manera en vuestro cine porno! O, mejor dicho, seguid haciendo ese cine, habrá a quién le guste. Yo y otras mujeres modernas queremos vernos reflejadas a nosotras mismas en nuestro nuevo cine para adultas. Queremos ver a la dueña de un restaurante, a una ejecutiva inteligente, a una jefa de Estado, a una madre soltera, a una madre casada, a una diseñadora gráfica, a la dependienta de una erotic boutique... Queremos ver a mujeres normales protagonizando historias de sexo reales, donde la intimidad sea la clave, donde conozcamos a los personajes antes de verles teniendo sexo”. ¿Por qué la escena lésbica está siempre presente? ¿Tan excitante es para los heterosexuales? En el porno para hombres siempre hay escena lésbica y nunca escena gay entre hombres. Eso dice mucho sobre su enfoque masculino. Lo lésbico está para excitar a los hombres aunque, evidentemente, a muchas mujeres nos gusta ver a dos mujeres juntas. ¿Hay una mayor apertura del sexo? Responde, pensando en España. En general, España está mucho más abierta hoy que hace 10 o 20 años, yo veo una clara evolución. Cuando Lust toma entre sus manos la cámara, no piensa en planos vaginales. Su secreto es seducir con la delicadeza descarada de una mujer.