Además:

Policías fueron degollados cruelmente por indígenas

2009/06/07

Bagua amaneció ayer en calma, pero fuertemente resguardada por la Policía y el Ejército. El toque de queda rige de tres de la tarde a las seis de la mañana.

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La paz llegó a Bagua con una nueva tragedia: otros 10 policías murieron en violentos incidentes registrados con los grupos de nativos que aún se mantienen en huelga para exigir el respeto de sus territorios. Con dichas muertes aumentó a 24 la cifra de efectivos caídos durante los enfrentamientos, pues a los 11 policías fallecidos en los luctuosos hechos del último viernes se sumaron otras tres muertes de agentes del orden que se encontraban en estado grave. Además, otros dos efectivos están en calidad de desaparecidos y, según el Gobierno, la cifra de civiles muertos llega a nueve personas. Los policías asesinados ayer eran parte de los 38 efectivos que habían sido secuestrados un día antes por unos mil indígenas que se replegaron en la estación de bombeo de petróleo N° 6 de Petroperú, en Imazita (Amazonas), con el fin de obligar al Gobierno a que retroceda en la incursión en la ciudad de Bagua, escenario de sangrientos enfrentamientos. Estos nueve agentes fueron ultimados cuando un general del Ejército negociaba su liberación. Según pudo conocer Perú.21, el viernes los policías retenidos fueron rodeados por los indígenas armados con lanzas y machetes, con los cuales obligaron al comandante a cargo a entregar las armas: 42 fusiles AKM, de los cuales solo se recuperaron 7. Pese a que los policías se rindieron, los nativos los torturaron y, tras golpearlos y atarlos con los pasadores de sus propios zapatos, los desnudaron y llevaron a 18 de ellos a una pendiente, donde los masacraron sin piedad a punta de lanzas. Sin embargo, algunos pudieron escapar. Una de las personas que participó en el levantamiento de los cuerpos de los efectivos caídos narró a este diario la crueldad que tuvieron los indígenas con los efectivos. “Todos los cadáveres eran de jóvenes de entre 23 y 26 años y estaban rebanados, tirados en una montaña y en una zona de pendiente. Todos estaban irreconocibles y con piquetes en el cuello, en el corazón y en diversas partes del cuerpo. Parecían picarones, nunca en mi vida he visto tanto ensañamiento y eso que he visto muchos muertos”, dijo un testigo que prefirió no identificarse. Esto fue corroborado por el coronel Luis Muguruza, jefe de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Dinoes), quien indicó que los cuerpos rescatados estaban mutilados y con cortes de machetes en la cara. “Todos los cuerpos estaban con las manos amarradas en la parte posterior y han sido cruelmente degollados”, manifestó. Muguruza dijo que, tras estos hechos, fuerzas combinadas de la Policía y del Ejército lograron rescatar a 26 policías con heridas leves y a un agente cuyo estado de salud es grave. No se habló de bajas entre los nativos, pero sí se informó que aún hay dos oficiales desaparecidos y que se tiene la esperanza de encontrarlos con vida. El general del Ejército Raúl Silva, jefe de la VI Brigada de la Selva, con sede en Bagua, y quien asumió la autoridad civil en la zona en conflicto, indicó que aún continúa la búsqueda de estos policías en el monte. Al referirse al tema, el presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, condenó la crueldad con que actuaron los indígenas y dijo que se trata de un complot contra los peruanos. “Los policías estaban dialogando, no estaban disparando, y mientras el general estaba discutiendo la retirada de los dirigentes en paz, ellos estaban asesinado a nueve policías”, acotó. Por otro lado, señaló que las ciudades de Loreto, San Martín, Ucayali y Amazonas ya tienen la energía y agua y se ha restablecido el pase vehicular en la carretera Federico Basadre y Fernando Belaúnde Terry, en los kilómetros 200 y 201, así como en la estación 5 y en la estación 6 del Oleoducto Norperuano y, por lo tanto, en los próximos días debe restablecerse el pase de petróleo hacia las ciudades de la costa. Por otro lado, el general Francisco Contreras, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, hizo un llamado a la población de Bagua para que devuelva los fusiles AKM arrebatados a la Policía. “Comprendemos que no son terroristas, por ello recibiremos las armas sin represalias en los cuarteles de Mesones Muro, El Milagro y Bagua Grande”, indicó. HERIDOS GRAVES. Mientras tanto, la situación de los heridos aún es compleja. El presidente regional de Amazonas, ”scar Altamirano, expresó su preocupación por la grave situación en que se encuentran los civiles que fueron llevados a los hospitales Gustavo Lanatta Luján y Santiago Apóstol, pues hay más de 50 pacientes que llegaron heridos de bala y los galenos no se dan abasto para atenderlos. Tras un recorrido por los diversos centros de salud, Perú.21 pudo observar que la mayoría de heridos son hombres con rasgos indígenas que tienen heridas de bala y están con las piernas destrozadas, varios inconscientes y hasta paralizados. El médico Manuel Sánchez Dávila, del hospital de Essalud, indicó que, aunque la situación de la mayoría es estable, tienen heridas de consideración. La defensora del Pueblo, Beatriz Merino, también viajó ayer a la zona de conflicto con la finalidad de tratar de entablar diálogo con los nativos y garantizar la protección de sus derechos. Tras visitar a los heridos en los hospitales, hizo un pedido público al ministro de Salud, ”scar Ugarte, para que abastezca los hospitales con sangre, analgésicos, antibióticos y equipos de traumatología, así como médicos especialistas y cirujanos. CIUDAD MILITARIZADA. En tanto, la ciudad de Bagua amaneció ayer en absoluta calma y totalmente resguardada por la Policía y el Ejército. El Gobierno amplió el toque de queda determinado un día antes en el lugar a todo el departamento de Amazonas así como a la provincia del Datem del Marañón, en Loreto, y a las provincias de Jaén y San Ignacio, en Cajamarca. Además, se informó que la medida regirá desde las tres de la tarde hasta las seis de la mañana, con la finalidad de evitar que algunos revoltosos puedan asaltar a la población. Una hora antes, se concretó un acuerdo entre la Policía, la Defensoría del Pueblo y los nativos para que estos últimos puedan regresar a sus lugares de origen sin contratiempos, pues los efectivos han colocado piedras y vigilan que nadie entre ni salga de Bagua Chica y de Bagua Grande. Así, unos 300 indígenas que estaban refugiados en el centro de salud del distrito de El Milagro abordaron cuatro camiones con dirección a sus comunidades, la mayoría a dos días de distancia de la ciudad de Bagua. Roberto Guevara, jefe de la Oficina Defensorial de Amazonas, informó que esta acción se repetirá en otros refugios donde habría unos mil comuneros. Desde las tres de la tarde, la ciudad quedó paralizada y en una paz absoluta. Pese a la luz del día, no se observaba tránsito de personas por las calles ni servicio de movilidad; solo caminaban aquellos que poseían un salvoconducto y el resto observaba desde sus casas el resguardo de la zona por parte de las fuerzas del orden. En la noche, solo se podía ver en las calles al personal de Salud y de la Defensoría, además de los hombres de prensa. VELORIO. Por otro lado, en Lima, en medio de conmovedoras escenas de dolor, fueron velados los cuerpos de 13 de los efectivos que perdieron la vida durante los enfrentamientos en la zona de Corral Quemado. En la noche se realizó una vigilia frente al Fondo de Apoyo Funerario de la Policía Nacional, donde los deudos mostraron carteles exigiendo el respeto de los derechos de los policías y acusando a los indígenas de la masacre ocurrida en Bagua. Además, reclamaron al Ministerio del Interior indemnizaciones para las familias de los policías caídos en los operativos.