Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Durante un mes afirmaron que no se retirarían, que lucharían por conservar lo que llamaban 'su hogar’, pero en cuestión de minutos toda ese entusiasmo se apagó. Los casi 500 invasores que tomaron uno de los cerros de la urbanización Mangomarca, en San Juan de Lurigancho, fueron desalojados ayer por la Policía Nacional, en un impecable operativo que concluyó sin heridos y enfrentamientos. El impresionante despliegue policial comenzó aproximadamente a las 9 de la mañana, cuando más de 1,200 policías –provistos de armas, chalecos antibalas, escudos y gases lacrimógenos– comenzaron a rodear el terreno ocupado, subiendo por las laderas del cerro y sus faldas. EL OPERATIVO. Entonces, las fuerzas del orden exhortaron a los invasores a retirarse. Al verse cercados, algunos abandonaron el lugar con las pocas pertenencias que podían llevar consigo. Al promediar las 9:30 a.m., los agentes ingresaron al terreno tomado, obligando a los que todavía permanecían en la zona a retirarse, a excepción de tres personas, quienes fueron detenidas por resistirse a la autoridad. Inmediatamente, decenas de agentes destruyeron las covachas que se armaron en el lugar, prendiéndoles fuego. En ese momento se escucharon pequeñas detonaciones producidas por 'cazabobos’, trampas hechas con pirotécnicos. “Nosotros le dimos seis días para que abandonen el cerro, como no lo hicieron intervinimos. Menos mal todo se desarrolló sin inconvenientes. Ahora dejaremos un contingente para evitar nuevas tomas”, manifestó el coronel José Mejía Díaz, jefe distrital de San Juan de Lurigancho y quien comandó el operativo, cuyo éxito hizo recordar al desalojo del Mercado Mayorista de Santa Anita. Ayer no hubo disparos ni fue necesario usar gas lacrimógeno. Tal como lo señaló el alto oficial, la orden de desalojo se dio seis días antes (el miércoles 9 de julio), por el Juzgado Mixto de Matucana. Cabe indicar que una resolución judicial de esa jurisdicción le entregó la administración de la zona a los invasores. Tras el operativo, los agentes abandonaron el terreno para dejar que 400 serenos de San Juan de Lurigancho retiren los escombros. Durante su retirada, los policías, en su mayoría de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales (Diroes) y el Escuadrón Verde, recibieron los aplausos y las gracias de los vecinos de asociación Vipol, aledaña al cerro en cuestión. “Es un día para celebrar. No podíamos vivir tranquilos con la amenaza constante de la invasión. Felicitamos a la Policía por el trabajo que ha realizado, ya que todo fue pacífico. Ahora solo le pedimos que vigile para que todo esto no vuelva a ocurrir”, expresó Ricardo Egúzquiza, vecino de Vipol. QUIEREN VOLVER. En la otra cara de la moneda, los desalojados se quejaron por el operativo, ya que –afirmaron– no les notificaron que debían dejar el terreno. “Tampoco nos dieron tiempo para irnos, ya que de pronto la Policía nos rodeo, nos sacó y luego quemó nuestras cosas”, declaró una de las invasoras que se identificó como Leticia. Luego del operativo, los desalojados se congregaron en la urbanización Los Sauces, a espaldas del cerro que habían invadido, para acordar las medidas que tomarían. Aunque trascendió que discutían la posibilidad de volver a ocupar el terreno.