Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Ya no cabría duda alguna sobre la evolución de Sendero Luminoso, que habría pasado de ser un movimiento mesiánico y sanguinario a convertirse en un cártel más del narcotráfico. Incluso, en su intención de mantener 'liberadas’ a las zonas del VRAE habría no tanto un objetivo político, sino una mafiosa motivación de mantener su lucrativo negocio. Sin embargo, esta evolución vuelve más problemática la posibilidad de que el Estado logre eventualmente su eliminación. Uno de los factores que obligó a Sendero a abandonar el campo fue la resistencia que encontró en la población, luego de que esta se lograra organizar adecuadamente en las rondas campesinas. Claramente, los años de atrocidades generaron un total y absoluto rechazo hacia ellos. Pero, ahora, la situación sería diferente, y la población parece estar, más bien, en complicidad. Sendero, en su rol de narcotraficante, ya no confisca alimentos, sino que paga por ellos en efectivo y es, incluso, el principal comprador de la ilegal producción de muchos de estos caseríos dedicados al acopio de la hoja de coca. Por lo tanto, el Estado se va a tener que ganar a la población para que esté a su favor y, de esa manera, poder vencer a lo que queda de la subversión. Por ello se debe saludar el anuncio del premier –ayer en el Congreso– de que el gobierno va a replantear una estrategia que, evidentemente, ha fracasado. Incluso, con esa declaración demuestra al menos una voluntad de enmienda, lo cual es un paso adelante frente al triunfalismo, a la complacencia de los años anteriores, que le permitieron a Sendero evolucionar libremente hacia sus actuales y delictivas actividades. Evidentemente, el nuevo plan que elaboren pondrá énfasis en el desarrollo de la zona; sin embargo, no se debe descuidar el aspecto militar. Lo que ha quedado totalmente confirmado, con las lamentables emboscadas que realizó, es que Sendero no está en retirada, mientras que en el Ejército se había enviado reclutas sin experiencia y mal equipados a combatirlo. Lo primero que tienen que hacer los altos mandos es enviar al VRAE a las mejores tropas con las que cuente la fuerza armada. No se puede caer nuevamente en el error de pensar que son solo remanentes y que, por ello, ya no son un grave problema. Al contrario, ahora que son narcos y terroristas a la vez, son un problema aun peor.