¿Las plantas sienten?
En 1966 el científico Cleve Backster descubrió con un detector de mentiras utilizado en seres humanos que las plantas no solo sienten, sino que adivinan los pensamientos y reaccionan ante el miedo, el temor y el amor.
Luego de años de investigaciones determinó que las plantas tienen sentido de percepción y reaccionaban ante una amenaza de daño perdiendo el sentido o desmayándose y que además tienen memoria: jamás olvidan a quien las hirió, quemó o las cuidó.
Backster ideó un plan, mediante el cual identificaría al asesino de una planta. Seis voluntarios se presentaron para el experimento. Con los ojos vendados, cada uno sacó un papelito de un sombrero, en uno estaban escritas las instrucciones para arrancar de raíz una de las dos plantas que Backster había colocado en la habitación: debería pisotearla, aplastarla y destruirla totalmente.
El criminal cometería su crimen en secreto. Nadie sabría quién llevaría a cabo el supuesto asesinato, únicamente la otra planta que estaba en el cuarto sería testigo. Aplicó su detector de mentiras a la planta testigo y haciendo desfilar a los sospechosos ante ella, Backster descubriría al criminal.
Efectivamente, la planta que había presenciado el crimen no mostró reacción alguna ante la presencia de cinco de los sospechosos, pero cada vez que se le acercaba el culpable acusaba una violenta reacción en el detector. ¡La planta testigo estaba identificando al voluntario que había maltratado a su compañera!
¿Cómo reaccionan ante el amor? Luego de haberse publicado estos experimentos, Marcel Vogel, químico de California, le pidió a una amiga espiritualista Vivan Wiley que hiciera una prueba: cortaría dos hojas iguales de su jardín, colocaría una de ellas sobre la mesita junto a su cama y la otra en la sala. Cada mañana al levarse Vivian se concentraría en la hoja junto a su cama y desearía que continuara viviendo, pero no prestaría atención a la otra.
Pasado un mes llamó a Vogel para que trajese la cámara de fotos y viera el resultado: a la hoja que no se le había prestado atención se había puesto oscura y había comenzado a podrirse. En cambio, la otra, estaba viva y verde como si la hubiesen acabado de cortar. ¡La mantuvo viva por dos meses! En 1968 una mujer llamada Dorothy Retallack, organista y soprano norteamericana, decidió convertir una habitación vacía de su casa en un pequeño invernadero y decidió experimentar.
Separó las plantas en dos grupos y experimentó durante ocho semanas transmitiendo la música de dos estaciones de radio, una con música clásica y la otra con escandalosos ritmos de rock.
¿Qué cree que sucedió? Las plantas voltearon hacia el radio cuando les tocaban música clásica, se arrastraron, abrazaron y rodearon el aparato con amor. Mientras que las plantas expuestas a la música rock crecían en dirección opuesta, se alejaban del radio y se trepaban por la pared asustadas, como huyendo. ¡Las plantas son seres vivos y como tales escuchan, sienten y reaccionan! ¡No lo olvide!