Domingo 27 de mayo del 2012 | 21°
Aunque el presidente Alan García ha criticado a las autoridades regionales y locales por la lentitud en la ejecución de los proyectos relacionados con la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del sur, el congresista iqueño y vocero de Unidad Nacional, Rafael Yamashiro, señaló ayer que el jefe de Estado no puede librarse de responsabilidad en este proceso. “Para nosotros está muy claro: sigue siendo el presidente de la República el que tiene que liderar el Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur). No puede hacer como (Poncio) Pilatos, lavarse las manos y decir: Yo les entrego el destino de esta parte del país, primero a un civil, después a un ministro; luego se lo damos a un gobierno regional y, después, que el alcalde distrital sea el responsable de su localidad”, protestó. Yamashiro sostuvo, en declaraciones a Ideeleradio, que no se puede delegar las responsabilidades en terceros porque “la responsabilidad sigue siendo del mandatario”. TRATO DIRECTO. Por el lado del Gobierno, el jefe del gabinete ministerial, Javier Velásquez Quesquén, reconoció –como lo hizo el ministro de Vivienda, Francis Allison, en la víspera– que el Forsur fue mal concebido y que no ha dado buenos resultados debido a que sus procedimientos son extremadamente lentos. En ese sentido, indicó que el Ejecutivo está viendo la manera de agilizar este proceso. Una vía –explicó– podría ser la entrega directa de recursos a los gobiernos regionales y locales y, la otra, la intervención de los ministerios en la ejecución de las obras. Mauricio Mulder, secretario general del Apra, también admitió que en el tema de la reconstrucción se han encontrado con el callejón oscuro de la burocracia estatal. LA PROTESTA. Mientras tanto, en las zonas afectadas por el terremoto del 15 de agosto de 2007, la población se prepara para salir a las calles y protestar por la lentitud con la que se desarrolla el proceso de reconstrucción, que lleva nada menos que dos años. Catalino García, vocero del Comité Provincial de Lucha de Pisco, manifestó a Perú.21 que las movilizaciones, los 'cacerolazos’ y otras expresiones de rechazo al trabajo de las autoridades locales y gubernamentales no tienen ningún interés político. García cuestionó que, habiendo transcurrido dos años, todavía haya gente que viva en carpas y en módulos, sin las condiciones mínimas de salubridad y soportando las lluvias y el polvo que se levanta porque aún no se ha terminado de recoger los escombros. “Al presidente regional (Rómulo) Triveño ni lo conocemos, no viene por acá (Pisco). El alcalde de la ciudad trabaja de espaldas al pueblo”, explicó el vocero del comité, tras insistir en que las jornadas de mañana y del sábado solo son manifestaciones de la indignación que siente la población.