Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
“Puedo decirle al Perú, con mucho cariño, que cuento con el respaldo absoluto del presidente y del gabinete”. Con esta frase, pronunciada a su salida de Palacio de Gobierno, el miércoles 23, el ministro de Vivienda, Francis Allison, trató de disipar los rumores de su alejamiento del Gabinete Velásquez, surgidos tras conocerse su estrecho vínculo contractual con Business Track, empresa que es investigada por denuncias de interceptación telefónica. Apenas minutos después, en plena sesión del Consejo de Ministros, el jefe de Estado ya tenía conocimiento de las eufóricas declaraciones de Allison. “Miren lo que ha declarado”, fue su lacónico comentario en el que más de un ministro creyó percibir cierta dosis de ironía. Eso fue todo. Alan García no volvió a referirse al tema, ni siquiera cuando su ministro retornó de la Fiscalía, a donde acudió solo después de escuchar una serie de “recomendaciones” del mandatario. Un ministro que asistió a la reunión reveló a Perú.21 que García no ocultó su contrariedad y fastidio con el ex alcalde de Magdalena por haberle ocultado su nexo laboral con Business Track. El ambiente, señaló, fue tenso, a tal punto que, aparte de las intervenciones del cuestionado titular de Vivienda y del presidente, nadie más se atrevió a hacer comentario alguno. Tal vez por eso el primer ministro, Javier Velásquez, fue tan evasivo cuando la prensa le pidió que confirmara el respaldo al controvertido miembro de su gabinete. Recién ayer comentó escuetamente que “el tema de la confianza no se vio”. Fuentes del Ejecutivo, por su parte, señalaron a este diario que “no hubo respaldo” ni del presidente ni del gabinete, y agregaron que el supuesto aval que pregona Allison solo ha logrado encrispar aún más a sus colegas. Muchos de ellos, inclusive, no han dudado en expresar entre sus allegados su malestar por el entornillamiento del ex burgomaestre en el sillón ministerial. Nuestros informantes indicaron que el presidente García no es ajeno a este sentimiento. Pese a ello, comentaron, no tiene previsto “licenciar” a Allison. Por lo menos, no en este momento. “García no quiere bailar al ritmo que le tocan los medios de comunicación; prefiere esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos”, dijeron. Mientras, el jefe de Estado se reunió ayer con la Dirección Política del Apra. Como no podía ser de otra manera, el caso Allison ocupó gran parte de la agenda. Trascendió que se evaluó los pro y los contra de su permanencia en el Gobierno. Al final, el presidente ratificó su postura de dejar el asunto en compás de espera. En el Ejecutivo, al igual que en el Apra, sin embargo, empiezan a correr las apuestas sobre quién será el quinto titular de Vivienda del segundo gobierno de García y, como ocurre cada vez que hay relevo ministerial, el nombre de César Zumaeta vuelve a figurar en el bolo. Allison, en tanto, se aferra al fajín que le colocaron hace menos de cuatro meses. Es que, como comentó un dirigente aprista: “Los ministros siempre son los últimos en enterarse cuándo se van”.