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El partido de este sábado

2008/07/23

La elección del próximo presidente del Congreso.

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La elección del nuevo presidente del Congreso para el año político que empieza este 28 de julio se ha convertido en un proceso tan enredado como desconcertante, pues el entusiasmo de los parlamentarios contrasta con el poco interés ciudadano por este asunto. Faltando solo 72 horas para la elección, este sábado 26 a las diez de la mañana, las candidaturas van y vienen en el marco de un juego en el que, por momentos, es difícil diferenciar de qué se habla cuando se alude a 'oficialismo’ u 'oposición’. Lo único claro es que la bancada aprista está en el primer grupo, pero por ahí también transita con frecuencia más de una agrupación. Aunque nada va a estar dicho hasta el minuto final de este partido, lo más probable es que, desde este sábado, el Apra deje de tener la presidencia del Congreso, la cual pasaría a la 'oposición’. Esta, sin embargo, tiene severas dificultades para ponerse de acuerdo en quién podría ser el sucesor de Luis Gonzales Posada. Al Apra seguramente le va a molestar perder la presidencia del Poder Legislativo. Sin embargo, dependiendo de quién sea el o la congresista que finalmente se elija para liderarlo, pronto el gobierno podría empezar a experimentar algunos beneficios de 'compartir’ el poder. Tal como le sucedió al régimen de Alejandro Toledo al perder la presidencia del Parlamento cuando se eligió a Ántero Flores-Aráoz, el Gobierno podría airearse y compartir las críticas con el resto de sectores políticos. Eso lo va a beneficiar en términos de la opinión pública. Sin embargo, si la oposición logra finalmente derrotar al Apra en la elección del Congreso –lo que todavía está por verse–, debe ser consciente de que está asumiendo una responsabilidad relevante, pues esto debería ayudar a darle mayor estabilidad política al sistema en lugar de petardearlo. Ahí radica la importancia de la persona que se acabe eligiendo este sábado para presidir el Parlamento. No obstante, el problema de fondo seguirá siendo el mismo, al margen de quién gane finalmente la votación, si la oposición o el oficialismo. Dicho problema consiste en cómo hacer funcionar un Congreso tan fragmentado como el actual, y en el que –lamentablemente– hay varias personas como el parlamentario Gustavo Espinoza.