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Parrandas con cerveza en penal de Lurigancho

2008/10/15

Venta de bebidas alcohólicas revela corrupción, según ex presidente del INPE.

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Cervezas, baile, mujeres y orquesta de cumbia. Una juerga inacabable es la que viven los internos por narcotráfico del penal de Lurigancho con reuniones –hasta dos veces al mes– que, supuestamente, están prohibidas en el centro de reclusión. El escándalo se desató la noche del lunes, cuando un video propalado en América Televisión mostraba escenas del fiestón animado por el grupo Centella –cuyo líder, Toño Centella, no quiso dar a conocer el nombre de la persona que lo había contratado–, con abundante cerveza y, además, con la presencia de mujeres que no eran reclusas. La Policía Nacional ordenó, a través de un escueto comunicado, el relevo del director policial del referido presidio. Se trata del coronel Enrique Abanto. Además, se ha incluido a los oficiales encargados del control interno del establecimiento. El director del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Leonardo Caparrós, consideró grave el ingreso de cerveza al penal, y responsabilizó del hecho a la Policía, encargada del control de Lurigancho. “Hemos pedido que se cambie a todo el personal y que se investigue cómo entró la cerveza”, sostuvo Caparrós. ANUNCIOS. Ante la escandalosa situación, el INPE informó que 12 cámaras de vigilancia serán puestas en funcionamiento para controlar la seguridad interna y externa de la cárcel –y vigilar, de esta forma, el movimiento de los internos–. Igualmente, se han comprado detectores de metal y máquinas escaneadoras para el registro personal de los visitantes. Por su parte, el ex director del INPE Wilfredo Pedraza opinó que la venta de grandes cantidades de cerveza en el penal indica la existencia de un caso grave de corrupción. “Hay actividades autorizadas en días festivos, como Navidad o el Día de la Madre. Pero otra cosa son estas parrandas organizadas por internos con poder económico y con capacidad de ingresar tanta bebida, lo cual denota un caso bien grande de corrupción”, señaló. MÁS CONTROL. Igualmente, Pedraza explicó que el personal policial en Lurigancho es escaso y, por ende, el papel de resguardo resulta simbólico. “Se debe designar a más efectivos para la vigilancia e implementar el sistema de control electrónico para el ingreso de visitantes, que ya fue adquirido hace un par de años, pero que no se instala hasta el día de hoy”, afirmó el ex director del INPE.