Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
El fracaso de la 'jornada de lucha’ convocada por la CGTP, el Sutep, los transportistas y otras agrupaciones confirma que se requiere de una plataforma de reclamo justificada para motivar a la población. En Amazonas, el temor de los nativos a perder sus bosques, ante la falta de comunicación del Estado, los llevó al paro. Mientras que, en Andahuaylas, a la población que exigía una mejor carretera, y harta de ser mecida, no le quedó más alternativa que levantarse para que la burocracia le hiciera caso. Sin embargo, ayer no existía un reclamo válido. Más bien, era evidente que se trataba de un colectivo de oportunistas tratando de capitalizar en las calles la indignación nacional por los lamentables sucesos de Bagua. Así, tuvimos a un ex candidato presidencial que en la última elección no logró votos ni para llenar el Estadio Monumental –menos aún para pretender dar lecciones de cómo gobernar–, exigiendo una asamblea constituyente, o al eterno dirigente de Construcción Civil demandando participar en la conformación del gabinete. Incluso todos con una caradura increíble y un conveniente olvido por el proceso democrático, demandando un inmediato cambio de modelo económico, cuando cada vez que lo han planteado en las elecciones han sido rechazados. Finalmente, tuvimos a los transportistas insistiendo en que ellos están por encima de la ley y negándose a cumplir las reglas de tránsito para poder seguir, literalmente, atropellando a los ciudadanos. No es, por lo tanto, una sorpresa que la población los haya correctamente ignorado, pese a los intentos de intimidación de la matonería que está cada vez más presente en las paralizaciones sindicales. Por otro lado, la estrategia oficialista de inundarnos con dramática propaganda durante días solo creó temor en la población y, en realidad, casi termina siendo un disparo al pie del Gobierno ya que muchos atemorizados no fueron al colegio o al centro de trabajo. Así que el sicosocial gubernamental estuvo muy cerca de hacerles un favor a los organizadores del paro, inflándolo. Felizmente, al final del día triunfó el derecho del ciudadano a trabajar y a movilizarse dentro de su ciudad con libertad. Esperamos que este fracaso ponga fin a la pretensión de aquellos que quieren lograr en las calles lo que hasta la fecha les ha sido negado por el electorado.