Además:

Otro faenón judicial

2009/07/15
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La opinión pública aún no se ha restablecido de la cólera causada por la salida de la cárcel del principal encausado por los 'petroaudios’, cuando nos llega la alarmante noticia de que se estaría 'cocinando’ la liberación de quien lideró el 'Andahuaylazo’. En realidad, estas vergonzosas decisiones, sumadas a los recientes y horrendos asesinatos de figuras de la farándula, nos van pintando un dantesco escenario en el cual daría la impresión de que alguien está abriendo a propósito las rejas del infierno para llenarnos de demonios y mantenernos ocupados. Estamos seguros de que compartimos el sentimiento ciudadano al considerar que es un escándalo que la resolución que intenta liberar a Antauro Humala esté basada en una tinterillada. El Tribunal Constitucional no lo ha encontrado inocente de los crímenes que se cometieron, ni mucho menos. Simple y llanamente ha determinado que la sala penal, por ineficiencia o complicidad, se excedió por un día del plazo que tenía para extender su detención a fin de que pueda proseguir un juicio que está tremendamente retrasado ante los problemas generados por la falta de colaboración del acusado. Cabe recordar que en la asonada de Andahuaylas el grupo liderado por Humala asesinó a cuatro policías; sin embargo, quiere salir libre amparándose en una equivocación burocrática. Al margen de cualquier simplista interpretación reglamentaria, creemos que una decisión legal a ese nivel debe contener un sentido de justicia y proporcionalidad con los delitos que se cometieron. Sería totalmente desproporcionado otorgarle la libertad al promotor de esos horrendos asesinatos solo porque algún empleado administrativo cometió un error al contar los días del calendario. Por ello no tenemos duda de que la indignación ciudadana llevará a los miembros del Tribunal Constitucional a revisar nuevamente la decisión que estarían tomando y revertir lo que sería, desde todo punto de vista, una equivocada resolución. Por otro lado, el país ya no podría tolerar otra muestra de impunidad para personajes políticos que han cometido evidentemente un delito pero que salen libres gracias a injustificables deficiencias judiciales. Luego de su adecuada reacción ante el escándalo de los 'petroaudios’, el doctor Villa Stein debería agregar a los vocales de la segunda sala penal a la lista de jueces bajo investigación.