Además:

El otro complot

2009/07/31
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Ya sabemos que es imposible abordar todos los temas importantes en el discurso del 28 de Julio. Sin embargo, una cosa es obviar determinados ítems que responden a intereses particulares y otra, muy distinta, pasar por alto los grandes temas nacionales, de cuya solución depende nuestra viabilidad como país. El narcotráfico y la corrupción caen en ese paquete y han sido las grandes ausencias del mensaje que pronunció Alan García el martes en el Congreso. Sobre la corrupción, el presidente ha amenazado con mandar a los ladronazos a una colonia penal que se está construyendo en la selva. El detalle es que tal penal no existe y nadie sabe muy bien de dónde sacó García la idea; pero no hay problema, ahí está Aurelio Pastor listo para salvar este anuncio improvisado. La omisión a la lucha contra las drogas pinta aun peor. En todo el discurso, el presidente se limitó a resaltar la labor de la Policía destacando que ha hecho grandes avances en la lucha contra el narcotráfico y el lavado de activos, y agregó que “eso nadie lo puede dudar, salvo los desinformados”. Si analizamos, sin embargo, las cifras oficiales y las de los organismos que estudian el tema, descubrimos que el gran desinformado es el presidente, que ve logros ahí donde solo podemos exhibir preocupantes fracasos. De acuerdo con el Monitoreo de Cultivos de Coca en el Perú 2009, las hectáreas dedicadas a esta planta aumentaron 4.5 por ciento. Esto significa que de nuestro suelo sale nada menos que el 36% del clorhidrato de cocaína que se aspira en el mundo. Somos el segundo lugar del planeta (nos gana Colombia) y, a pesar de los esfuerzos de combatir en el VRAE, la zona con más hoja de coca por metro cuadrado del universo, el Ejército no consigue logros importantes. No hay que ser un capo de Inteligencia para saber que si a alguien le conviene que prospere el antisistema en nuestro país es al narcotráfico. ¿Se han puesto a pensar con cuánta facilidad se traslada la droga, o entran los insumos químicos, al Huallaga o al VRAE cuando la Policía está ocupada atendiendo un paro de cocaleros o desbloqueando una carretera? ¿Se ha detenido a contar el presidente cuántos efectivos se le han muerto acribillados por una bala con olor a coca? García insiste en que hay un complot internacional que acecha nuestra democracia. De acuerdo, pero este no se esconde en una ONG fanática de la ecología ni tras la sotana de curas defensores de los comuneros. El complot al que realmente debería temerle García mueve 20 mil millones de dólares al año en el Perú, tiene jóvenes armados, alcaldes comprados, controla territorios, soborna jueces, contamina bosques, droga a nuestros hijos, y podría, si se lo permite un Estado débil, colocar incluso al próximo presidente.