Además:

Oriente y Occidente: combates por la fe

2009/07/16

Traidor (2008) es una respetable cinta de suspenso y acción sobre terrorismo internacional.

Compartir

Hay un rasgo distintivo en Traidor (Traitor) que la aleja del producto fabricado en serie en las factorías de la industria del entretenimiento cinematográfico: el director Jeffrey Nachmanoff se muestra más atento con sus personajes. No es un filme de suspenso con acción por la acción. Tiene un desenvolvimiento más pausado porque el peso real del largometraje descansa en Samir, personaje interpretado por el sobresaliente Don Cheadle –quien, además, figura como uno de los productores de la película—. Samir, de nacionalidad estadounidense y religión islámica, mantiene una doble identidad para cumplir con una misión de la que pocos saben. Su juego es el de las apariencias: agente secreto por un lado y, por el otro, respetado soldado de una célula terrorista. SINGULAR. Había material de sobra para una aventura interminable de explosiones, persecuciones y asesinatos. Pero, inusitadamente, se privilegia el curso sinuoso que Samir debe atravesar, afectado por una profunda intranquilidad moral al saber que cualquiera de las bombas que está obligado a poner podría aniquilar a civiles inocentes. La cámara remarca en Samir un rostro que intenta esconder el de-sasosiego de un hombre de fe puesto en la primera línea de combate de una guerra de odio y terror. Ni Samir ni el agente del FBI Roy Clayton (a cargo de Guy Pearce, otro buen actor) funcionan como personalidades opuestas marcadas por un maniqueísmo de caricatura, sino que poseen una serie de matices que no le otorgan a nadie la investidura de bueno o malo, tampoco la de héroe o villano. Traidor es un trabajo funcional, una cinta cuyo neoclasicismo no naufraga en estridencias inútiles, pero que parece discurrir por un borde peligroso en sus casi dos horas de duración, a punto de desbarrancarse por momentos hacia la monotonía visual y argumental. Por lo visto, Jeffrey Nachmanoff tiene un olfato cinematográfico menos complaciente que el pelotón de colegas que engordan mes a mes las arcas de las 'majors’. Atentos, pues es muy probable que Traidor sea sacada rápidamente de la cartelera por el tsunami Harry Potter –filme de una desequilibrada Warner Bros. amenazando con el arresto ciudadano si críticos y periodistas, chequeados por policías y seguridad privada, metían celulares o cámaras a la función de prensa–.