Además:

¡¡¡Orden... orden en la corte!!!

2010/07/23
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Luego de que la liberación de Lori Berenson lo agarrara totalmente descolocado –lo cual fue agravado por la evidente falta de información de la que hizo gala cuando fue preguntado tanto sobre cuántos más había en cola para ser liberados, como por el monto que había gastado en compensarlos–, el Gobierno parece que, finalmente, está tomando la iniciativa en el tema de los terroristas. La propuesta del ministro de Justicia, de 'netear’ las compensaciones otorgadas por la Corte Interamericana a terroristas, con las deudas que estos mantienen con el Estado por no haber pagado las reparaciones con las que fueron sancionados, me parece totalmente válida. En todo el mundo, un banco o cualquier acreedor, antes de pagar una deuda descuenta el monto que el beneficiario del pago le pudiera estar adeudando. Solo si luego de efectuar la compensación queda un saldo a favor del deudor es que se efectúa el pago, lo cual es poco probable porque lo que los terroristas le adeudan al Estado es muy superior a las compensaciones que les han otorgado. Realmente, no entendemos por qué una operación tan simple y transparente no se pudo efectuar antes de haberle pagado miles de dólares a quienes adeudan más de tres mil millones de soles en reparaciones al Estado. Por otro lado, también parece un escándalo que se les haya permitido acogerse al beneficio de la liberación a aquellos que no habían cumplido con la obligación de cumplir con los días multas a los que fueron condenados. Ahora, si alguno no quiere cancelar la deuda, entonces regresa a la cárcel a cumplir esa multa que es parte de su condena. Esta propuesta también parece adecuada. Como lo es también la decisión de priorizar los pagos a las víctimas del terrorismo antes que cancelar las compensaciones impuestas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo cual tiene un aura de reivindicación que va a ser muy apreciada por la población. Al final, de lo que se trata no es de propiciar linchamientos ni de hervir en aceite a todos los que participaron en actos de terrorismo. Pero sí restablecer un mínimo de equilibrio porque el tratamiento que venían recibiendo tanto de la justicia como del Estado en general se había inclinado excesivamente a favor de ellos durante los últimos años. Situación que dicho sea de paso era totalmente la opuesta al maltrato que sufrieron muchos de los que los combatieron.