Además:

De oportunidades y tortugas

2008/12/26
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Ya estamos viviendo los últimos días del 2008 y es inevitable mirar atrás y hacer un balance del año que termina. Veo a mi hijo correteando con su avioncito nuevo y no puedo dejar de pensar que parece ayer cuando llegó recién nacido a esta casa. Nada como los hijos para devolvernos la conciencia del tiempo, para hacernos reflexionar que, si no estamos ahí para ellos, se nos habrá ido valiosos momentos para corregirlos, para encauzar el mundo de sus pequeñas vidas, para educarlos al fin y al cabo. ¿Les pasará igual a los gobernantes con los países que dirigen? ¿Serán conscientes de que el tiempo se pasa sin que exista ninguna posibilidad de dar marcha atrás? Si analizamos este año, veremos que hay determinadas oportunidades que nuestras autoridades sí supieron aprovechar. Tuvimos la ocasión de ser anfitriones en dos grandes cumbres internacionales (ALC-UE y APEC) y, en ambos eventos, la organización estuvo a la altura de la de cualquier país del Primer Mundo, pero con el picante del cebiche y la dulzura de nuestro suspiro a la limeña. Otro logro fue haber alcanzado el tan buscado grado de inversión por parte de las calificadoras más serias y exigentes, como Standard & Poor’s. Y si hablamos de oportunidades aprovechadas, no puedo dejar de mencionar el manejo del juicio al ex presidente Fujimori. Desde aquí, un especial reconocimiento a la Sala Penal Especial, dirigida por el juez César San Martín. Pero no todo ha sido color de rosa, y al Gobierno también se le han escapado varias tortugas. Este fue el año del fracaso de Forsur y de la Oficina Nacional Anticorrupción. Con el primero quedó demostrado, una vez más, que los peruanos somos incapaces de manejar cualquier proceso de reconstrucción. Con el segundo, el gobierno de García patinó en su intento por demostrar que la lucha anticorrupción realmente le importa. El escándalo de los 'petroaudios’ y el azuzamiento a los que denuncian o investigan los indicios de ese delito van en esta misma línea, que ojalá el novísimo plan anticorrupción presentado por el premier Simon corrija. Pero la tortuga más grande que se le sigue escapando a este gobierno, y que podría traer serias consecuencias en el futuro, es la de la inclusión. García asumió su mandato con el compromiso de lograr que los ciudadanos que no habían votado por él se reconocieran como peruanos que también merecen gozar de los privilegios del crecimiento económico. Dos años y medio después, de acuerdo con información del Banco Mundial, si bien la pobreza ha disminuido, todavía debemos decir que uno de cada dos peruanos carece del capital humano necesario y de los sistemas iniciales de apoyo para ganarse la vida. Es decir, no tiene lo indispensable para empezar a salir adelante. ¿Si esa es la situación en momentos en que el Perú crece 9% anual, qué va a pasar cuando se sienta realmente la crisis? ¿Está pensando el Gobierno en proteger no al que tiene empleo, o al que maneja una empresa, sino a ese peruano que hasta ahora no se ha enterado que el Perú avanza? Esperemos que sí.