Además:

Ochenta años de un libro fundamental

2008/10/02

Se organiza '7 ensayos, 80 años’, seminario internacional y muestra artística en honor al Amauta.

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Hace 80 años salió a la luz 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, de José Carlos Mariátegui, uno de los libros más importantes publicados en nuestra historia. Es importante por su carácter innovador –inaugura las Ciencias Sociales en el Perú, nos dice el poeta Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua– y por la lucidez con que abordó los problemas que afligían, por entonces, al Perú. GENIAL, ORIGINAL Y MARXISTA. Mariátegui (Moquegua, 1894 - Lima, 1930) fue un joven brillante que, desde la adolescencia, se dedicó al periodismo, cuyos artículos firmaba con el seudónimo de Juan Croniquer. Simpatizante de las luchas y reivindicaciones estudiantiles y obreras que se daban en nuestra patria a inicios del siglo XX, viajó luego a Europa, donde acogió la ideología marxista. Precisamente, el análisis que hace de nuestra realidad en los 7 ensayos... parte desde esta corriente de pensamiento. Mucho se ha discutido –y se discutirá– sobre la vigencia y la originalidad de su pensamiento. Sin embargo, tirios y troyanos le reconocen su lucidez y sus méritos intelectuales. Precisamente, para analizar su legado intelectual, se organiza el simposio internacional '7 ensayos, 80 años’, que hoy se inaugura en el Centro Cultural Ccori Wasi, de la Universidad Ricardo Palma. Durante dos días, intelectuales de todo el mundo analizarán la vida y la obra de quien quizás sea –junto con el poeta César Vallejo– uno de los peruanos más brillantes de la primera mitad del siglo XX. Paralelamente, en la Casona de San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222, Lima), también se inicia hoy la muestra '7 ensayos, 80 años’, donde un grupo de artistas celebra el “pensamiento crítico” del Amauta. Marco Martos nos dice que lo más importante que nos entrega la obra de Mariátegui es la “esperanza por un Perú mejor. Muchas de sus ideas ya han perdido vigencia, pero fue un pionero en destacar la importancia, para salir del atraso, de la ciencia vinculada a las humanidades. Además, supo separar el proceso cultural del económico. Por ello valoró la calidad de Eguren y Adán y, junto con Orrego y Basadre, la genialidad de César Vallejo”.