Domingo 27 de mayo del 2012 | 19°
En un contexto en que la población tiene un profundo malestar por la corrupción, y cuando no se perciben esfuerzos serios para combatirla a fondo, la elección del próximo contralor general de la República es una oportunidad que no se puede desaprovechar. La designación del nuevo contralor debe ser un paso fundamental para, por un lado, promover políticas que hagan que cada vez sea más difícil robar en el sector público. Por el otro lado, pocos hechos erosionan más la credibilidad del sistema político y, por tanto, de la democracia, como la sensación de que quienes llegan al poder se aprovechan de él para llenarse los bolsillos de manera irregular. Eso es lo que ha venido ocurriendo en los últimos meses. Por un lado, el fracaso de la Oficina Nacional Anticorrupción, que debió ser cerrada ante la evidencia de que era una entidad pintada en la pared y cuya breve vida no tuvo ningún impacto en el combate a la corrupción. Por el otro lado, la divulgación de los 'petroaudios’, así como de todas las otras evidencias que están apareciendo en estos días en algunos medios de comunicación, con indicios sólidos que reflejan lo fácil que es la utilización del sector público para fines privados con un interés perverso, contribuyen a demoler la confianza ciudadana en sus autoridades. Obviamente, esto no significa que, por este motivo, dichas pruebas deban ser ocultadas, sino que su ventilación debe servir como elemento de presión social sobre los políticos para limpiar el país y, de este modo, ayudar a devolverle confianza al ciudadano. La lucha contra la corrupción es, por tanto, un elemento fundamental para el fortalecimiento de la democracia en el país y debe tener, por tanto, la mayor importancia en la agenda nacional. En este sentido, la elección del próximo contralor debería constituir un hito crucial en dicha aspiración, para lo cual será muy importante que el proceso de selección sea transparente y eficiente. La próxima persona que comande la Contraloría General debe inspirar confianza de que robar en el gobierno será cada vez más difícil, y de que, a los que sean identificados haciéndolo, se les aplicará la sanción con todo rigor.